Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creó.
A Imagen de Dios
15-05-2009 - Antonio Sellés
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creó. (Génesis 1:26-27)
Recién convertido era para mi un interrogante y una necesidad, debido a mi pasado ateo, conocer cual era la imagen de Dios en el hombre.
Al paso del tiempo llegué al convencimiento de que se trataba de: amor, conocimiento pleno, justicia, santidad, verdad, moralidad, racionalidad, conciencia, sentimiento y voluntad. Esta era la imagen de Dios en el hombre.
Poseyó el hombre la imagen de Dios mientras se mantuvo en obediencia Él; pero una vez que hubo pecado, perdió lo más esencial: el amor, el conocimiento pleno, la justicia, la santidad y la verdad.
El hombre, al separarse de Dios, se olvidó de Dios; pero, seguía necesitando a Dios, y por esa desconocida necesidad suya, tuvo que inventarse un dios (ídolo) a su imagen y semejanza.
Al quedar en el hombre, después de pecar, algunos rasgos de la imagen divina, como: moralidad, racionalidad, conciencia, sentimiento y voluntad, se formó una idea equivocada de lo que era Dios, haciéndose un dios a su imagen, conforme a la semejanza de un hombre, con todas las limitaciones, fallos y debilidades humanas; sin amor, sin conocimiento pleno, sin justicia, sin santidad, y sin verdad en él.
(Isaías 44:9-20)
Así es el dios de mucha gente; así fue también durante un tiempo nuestro dios; hasta que un día, por medio del Señor Jesucristo, el postrer Adán, pudimos recuperar la imagen de Dios en nosotros, al volver a tener (en Cristo) una plena relación con nuestro Creador y Señor.
Así que, esta es la pregunta:
¿Está en ti la imagen de Dios? o, ¿te has hecho un dios a tu imagen, conforme a tu semejanza?
Y esta es la respuesta que da la Biblia, a todos aquellos que quieran conocer la verdad:
Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres.
Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven.
Orejas tienen, mas no oyen; tiene narices, mas no huelen.
Manos tiene, mas no palpan; tiene pies, mas no andan.
No hablan con su garganta.
Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.
(Salmos 115:3-8)
La Gloria sea siempre para nuestro Dios.
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