Una de las cosas que más anhelamos los creyentes es la de conseguir una vida fructífera y mantenerla. Condición necesaria para disfrutar y dar cumplida cuenta del cambio producido en nosotros, por la regeneración...
Condiciones para una vida Fructífera
30-05-2011 - Antonio Sellés
Una de las cosas que más anhelamos los creyentes es la de conseguir una vida fructífera y mantenerla. Condición necesaria para disfrutar y dar cumplida cuenta del cambio producido en nosotros, por la regeneración y dependencia a través de La Palabra de Dios, de Nuestro Señor Jesucristo.
Anhelo que podemos llegar a alcanzar, si con sencilla fe, (no se necesita mas) aplicamos a nuestra vida, las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo expuestas en cada uno de los Evangelios.
Para ello sería bueno que leyésemos de nuevo en el evangelio de San Juan, los versos del 1 al 17, del capítulo 15. (Juan 15:1-17)
Porque en él, podremos encontrar los elementos imprescindibles para poder llegar a conseguir lo que tanto anhelamos, una vida fructífera. Facilitándonos las Escrituras la siguiente fórmula para hallarlos: L + P + O = VD
En primer lugar, LIMPIEZA:
Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve mas fruto.
Ya vosotros estáis limpios por la Palabra que os he hablado. Versos, 2-3.
Cristo no puede tener comunión con un santo que está contaminado, pero si puede y quiere limpiarle, y de hecho le limpia.
La Palabra de Dios, como todos sabemos, limpia interiormente al ser humano; si es que se le deja hacer su trabajo, que (entre otras cosas) es el de limpiarnos. No se trata solo de oírla, leerla o conocerla, sino de aplicarla a nuestra vida, a nuestra manera de vivir. Tomándola toda ella como único manual de supervivencia espiritual que influye positivamente en lo natural.
EJEMPLO: El jabón como elemento imprescindible para limpiar cualquier tipo de suciedad, no es útil o no-limpia, si solo se le observa, analiza o se informa sobre sus propiedades. Es efectivo solo cuando se frota sobre la suciedad de manera vigorosa.
Así la Palabra de Dios, que solo es útil cuando se utiliza, como tal.
(Hebreos 4:12-13) (2 Timoteo 3:16-17) (Isaías 55:11)
PERMANENCIA:
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Verso, 4.
Permanecer en Cristo es, por un lado, no tener ningún pecado conocido que no haya sido confesado, y por lo tanto perdonado. Por otro lado el que permanece en Cristo, lleva todas sus cargas e inquietudes a Él, y obtiene de Él, sabiduría, vida y poder.
La permanencia da idea de convicción y de firmeza en lo que se cree, aferrándose en este caso a Cristo y a sus enseñanzas. Obteniendo al estar firmemente agarrado y unido a Él, además de victoria en la adversidad y en la tentación, convicción y autoridad, para llevar a cabo la comisión encomendada a sus discípulos.
(Juan 15:7-10) (Juan 8:31-32) (1 Juan 2:6)
OBEDIENCIA:
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Versos, 10, 12, 14.
La obediencia, es la suma de la limpieza y de la permanencia. Porque a través de la obediencia a Dios, somos bendecidos, y somos transformados por medio del Espíritu Santo, en canales de bendición para otros, y tal vez para muchos, porque al obedecer evidenciamos el cambio que se ha producido en nosotros. (2 Corintios 5:17)
La obediencia a la nueva ley de Cristo, es el amor divino, manifestado en nuestros corazones que ha sido derramado por el Espíritu Santo, fluyendo libre y espontáneo, hacia los que el Padre ama. (Romanos 5:5)
Es la ley (la obediencia) de la libertad, porque la ley mosaica demanda amor, (Levítico 19:18) pero la ley de Cristo es amor. (1 Juan 4:7-8)
Estas son las tres condiciones elementales que demanda el Señor de Gloria, para que todos aquellos que han creído en su Hijo, con sencilla fe, (no se necesita mas) tengan una vida plena y lleven mucho fruto para Dios:
LIMPIEZA + PERMANENCIA + OBEDIENCIA = VIDA FRUCTÍFERA
Esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia, para gloria y alabanza de Dios.
(Filipenses 1:9-11)
Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.
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