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La Iglesia
15-09-2008 - Antonio Sellés
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca, edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18)
Hace un tiempo recibí el correo de un pastor amigo contándome, los altibajos que se producían en la congregación que junto a su esposa dirige; el resumen de lo que me contó fue: la iglesia es como un autobús, donde unos suben y otros bajan.
Nunca había escuchado nada semejante, había oído decir que la iglesia es como un hospital, donde acuden los enfermos para ser sanados y una vez sanados, se van siendo muy pocos los que se quedan para ayudar a otros.
También que la iglesia, viene a ser como un restaurante, se viene con hambre, se come hasta saciarse y una vez saciados, hasta la próxima; incluso algunos se van sin pagar, es decir, sin colaborar en nada.
Otros tienen a la iglesia, como un club social; es un lugar donde se pasa bien, se canta, te entretienen y, también entretienen a tus hijos en caso de tenerlos; perfecto ¿no?
Pero para la mayoría, la iglesia es el edificio en el que cada domingo, generalmente acuden, por costumbre y tradición, para cumplir con un precepto social o tal vez, heredado de sus padres.
Aunque la Iglesia, no es nada de lo mencionado hasta ahora.
La Iglesia es la reunión o asamblea de todos los hombres y mujeres, congregados para exaltar, adorar y alabar el nombre de Dios; sin importar ni el día, ni el lugar a celebrar.
Y a diferencia de los conceptos que se puedan tener de lo que es la iglesia, tales como: autobús, hospital, restaurante, club social y edificio, (mas arriba apuntados) etc., en los que solo se tienen derechos, (la única obligación que se tiene es abonar las cuotas correspondientes, para conseguirlos). En la Iglesia de Jesucristo, los derechos quedan aparcados a un lado, y voluntariamente el servicio al Señor en primer lugar, y a los demás, (Marcos 12:28-33) se convierte en obligación para todos sus miembros; amar, honrar, respetar, tolerar, cuidar, servir, enseñar, entre otras muchas “obligaciones” mas; y además, también voluntariamente, “colaborar económicamente” para su sostenimiento, llega ser algo habitual.
Quizá el concepto de Iglesia tal y como lo plantea la Palabra de Dios, no guste a muchos, acostumbrados a que se les sirva y a no ser molestados; acomodados por años de rutina cristiana, sin mas interés que asistir quizá, algún que otro domingo al culto, para acallar (faltando ha menudo por pereza o similares motivos) a su conciencia moribunda; o tal vez, para no quedar mal con el pastor o el anciano. Sin tener en cuenta para nada al Señor.
Sin embargo, los que aman a Dios; todos los que han sido redimidos por la sangre del Cordero de Dios, que son todos los que tienen a Jesucristo como su Salvador y Señor, están deseando reunirse como Iglesia, para rendirle tributo y pleitesía al Creador, y sentir su presencia, al estar en medio de ellos. (Mateo 18:20)
Deseando que el toque divino en sus vidas, renueve sus fuerzas; deseosos de servirle, seguirle y ser utilizados por Él. (Efesios 6:10)
La Iglesia de Jesucristo, está viva, como lo esta su Señor. La Iglesia de Jesucristo, es santa, como santo es su Señor. La Iglesia de Jesucristo, es victoriosa, como victorioso es su Señor. La Iglesia de Jesucristo es poderosa, como poderoso es su Señor.
La Iglesia es el cuerpo de Jesucristo, ¿que mas se puede añadir?
Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que a los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.
Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase al autor de la salvación de ellos.
Porque el que santifica y los que son santificados de uno son todos... (Hebreos 2:9-11)
Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.