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Mujer Sujeta, Mujer Bendecida.
20-08-2011 - Antonio Sellés
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas. (1 Pedro 3:1)
Me contaron hace un tiempo dos jóvenes, varones ellos, que fueron de visita al país que uno de ellos tuvo que dejar, buscando un futuro mejor en otros horizontes.
Ambos deseaban conocer y visitar alguna de las iglesias del país en cuestión, ya que el que tuvo que emigrar conoció a Jesús en el lugar que le acogió.
Visitaron una iglesia muy importante, y allí les invitaron a asistir a una reunión digamos que algo privada, a la que solo asistían un reducido grupo de personas. Personas que parece ser buscaban una relación más intima con el Señor. Relación que por lo visto no lograban conseguir, en los servicios y actividades de la iglesia o congregación a la que pertenecían; aunque con certeza no me lo pudieron confirmar.
El citado grupo estaba compuesto mayormente por mujeres; algunas de ellas divorciadas, otras separadas o solteras; y algunos varones que tenían mas afinidad, sin que importe el motivo, con las mujeres, que con los de su propio sexo.
Me contaron que en esas reuniones, las visiones, revelaciones, profecías y cosas semejantes, estaban a la orden del día, y que generalmente las recibían las mujeres.
Lo curioso fue, según me contaron, los jóvenes visitantes, que salieron de la reunión muy pensativos, por lo que vieron y oyeron, y sin paz en sus corazones. Todo lo contrario que en un principio esperaban encontrar.
Y he querido compartir esta experiencia debido a que he llegado a conocer, que reuniones similares a la mencionada se están celebrando en lugares y sectores cercanos a mí; y tal vez estén también proliferando en otros lugares.
Sé que hace años ya se solían celebrar algunas reuniones parecidas en su forma pero no en su contenido, ya que dichas reuniones tenían el respaldo de la iglesia y su misión era acercar a Jesucristo a los que les costaba acercarse a Él o a su Iglesia.
Reuniones, las actuales, compuestas generalmente como la mencionada al principio, por mujeres divorciadas, separadas, solteras entradas en años y amas de casa que suelen llevar, sin ayuda de nadie, el peso del hogar. (2 Timoteo 3:7)Reuniones mas o menos encubiertas, que se celebran u organizan a espaldas del pastor y de la iglesia a la que pertenecen. Y no precisamente para exaltar a Jesucristo, sino para ser ellas las exaltadas, (sin darse cuenta) de tanta “revelación” que reciben. Y a las que les repelen versos como los de (1 Timoteo 2:11-15) Aunque sean Palabra de Dios.
Generalmente suele ser, una mujer separada o divorciada la que está al frente del grupo; al ser considerada la más espiritual por la cantidad de revelaciones que recibe y estar libre de ataduras (marido); pero que por lo visto, lo que fue revelado hace cientos de años lo desconoce o no está dispuesta aceptar: el estar sujeta a su pastor; y si estuviera casada, también a su marido.
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechosos. (Hebreos 13:17)
Porque al pertenecer a la Iglesia de Jesucristo, nos debemos unos a otros; debiéndonos sujetarnos a los que Dios ha establecido, para que el cuerpo de Cristo, funcione correctamente; ya que ninguna parte del cuerpo puede funcionar independientemente del resto del cuerpo. (1 Corintios 12:27-28) Sin olvidar que: Lo contrario a la sujeción es rebeldía.
La rebelión encubierta es una de las armas más sutiles y de las más utilizadas por el enemigo para minar o intentar destruir la obra de Dios, ya que rebelarse es negarse a obedecer a quien tiene autoridad, o no aceptar ciertas cuestiones o normas del lugar donde se pertenece. (1 Samuel 15:23)
La Biblia menciona que todo lo que hagamos tiene que hacerse decentemente y con orden, y este tipo de reuniones clandestinas o semiclandestinas, están en desorden. Porque aunque se pueda alegar que están motivadas por o para más búsqueda espiritual, lo correcto y conveniente sería que se lo hicieran saber al pastor, o al anciano o ancianos que estén al frente de la congregación; para que supieran que persona o personas lideran el grupo, y cual es la motivación o lo que se busca realmente a través de estas reuniones.
Debido a que este tipo de reuniones, generalmente terminan dividiendo la iglesia, al formarse un subgrupo dentro de ella, más espiritual (según ellos) que el resto.
Cuando lo honesto debería ser, que, en caso de creer necesitar mas tiempo de oración, o más enseñanza, o más estudio de la Palabra, o más adoración, o mas alabanza, o mas evangelismo, o mas santidad, etc., se le hiciera saber al pastor o a los ancianos, (si es que estos no se han dado cuenta) porque seguro que estarían encantados al conocer que la congregación, de la que están al frente, está espiritualmente hambrienta, y procurarían con todos lo medios, y bajo la dirección del Espíritu, satisfacer y saciar esa hambre espiritual.
También sé por experiencia que las mujeres siempre son y están mas dispuestas a trabajar y a buscar al Señor, que los del sexo contrario. (Romanos 16:1-2) (Romanos 16:6) (Romanos 16:12)
Pero también sé que si alguna mujer no puede sujetarse a su propio marido, tampoco podrá sujetarse al Señor, y cuando digo sujetarse al Señor no me refiero solo a Él, sino a los que el mismo Señor, ha puesto para que gobiernen su iglesia, porque no son meros intermediarios (que es lo que piensan aunque no lo digan) a los que no se les debe tener en cuenta; todo lo contrario a lo que de ello indica la Palabra de Dios.
Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios: considerad cual haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe. (Hebreos 13:7)
Lo curioso de todo esto, es que aquellas (o aquellos) que lideran un grupo de estas características, pretendan, aunque no lo digan, tener autoridad moral y espiritual sobre el resto, cuando ellas (o ellos) no están bajo ninguna autoridad.
Todo lo contrario a la gran cantidad de mujeres, poderosas en la Palabra y llenas del Espíritu, que no se avergüenzan de estar sujetas a sus maridos, sino al contrario; porque precisamente es de la sujeción a sus maridos y a los ancianos de la iglesia, de donde les viene la autoridad de lo alto; utilizándolas poderosamente el Señor; dando a conocer y proclamando con orgullo, que antes que nada son esposas, madres, e incluso algunas de ellas abuelas. (2 Timoteo 1:3-5)
Mujeres que viven bajo el orden de Dios, sin necesidad de reuniones mas o menos encubiertas; Satisfechas como mujeres que son, del rol que les ha tocado vivir; Que no están ni por delante, ni más atrás que sus esposos, sino exactamente a su lado, en su mismo nivel y a su misma altura. (1 Corintios 11:11-12)
Mujeres, que conocen la importancia de su actitud, para que la obra de Dios prospere. Mujeres sujetas, en todo el sentido de la palabra y sin interrogantes, que honran y obedecen en todo al Señor. (Proverbios 31:30) Mujeres, firmemente asentadas en la Palabra revelada de Dios, sin ningún tipo de necesidad de nuevas seudo revelaciones místicas para consumo personal, que al fin y al cabo solo conducen a la soberbia espiritual.
Mujeres, a las que coloquialmente se las conoce como: Mujeres de Dios.
Que el Señor bendiga y guarde a la mujeres que se sujetan, porque son mujeres bendecidas. Amén y amén.
Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.