Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
Con las Manos Levantadas
10-08-2009 - Antonio Sellés
Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. (1 Timoteo 2:8)
Una de la cosas que mas me costaba, recién convertido, era levantar las manos para orar.
Y me costaba tanto, porque muy dentro de mi intuía, cual era el significado de esa acción: mi total rendición al Señor Jesucristo, acción para lo que no estaba preparado. Eso es lo que creía.
La verdad es que tenía miedo a depender totalmente del Señor. Miedo a entregarme a él sin condiciones, porque cuando alguien se rinde a otro, está a merced del que se ha rendido.
Pero cuando comprendí, que el alzar las manos implicaba además de entrega, alabanza, y que la alabanza me llevaba a la adoración, sin dudarlo, levanté mis manos.
Y al alzarlas, comencé a bendecir al Señor. (Salmos 134:2)
¿Y tu, levantas tus manos?
¡PIÉNSALO!
Comentarios [1]
|
||||