De una misma boca proceden bendición y maldición.
Hermanos míos, esto no debe ser así.
¿Criticar, u Orar?
10-11-2009 - Antonio Sellés
De una misma boca proceden bendición y maldición.
Hermanos míos, esto no debe ser así. (Santiago 3:10)
Una de las señales externas más claras de la conversión, es la manera de hablar.
Las críticas, las murmuraciones, los juicios y las calumnias, son algunos de los hábitos del viejo hombre que más se resisten a la obra restauradora del Espíritu Santo.
La crítica, es el recurso de los envidiosos y el arma que utilizan los cobardes, instigados por el maligno, para desacreditar y destruir la credibilidad de los hijos de Dios.
El que critica, se convierte en juez; sin darse cuenta que al hacerlo, se está juzgando a sí mismo con lo que dice y hace. (Romanos 2:1)
De tal manera es dañina la crítica y la murmuración para el que la practica, que puede hacer caer sobre él, todo el juicio de Dios. (1 Corintios 10:10)
Aunque cuando estábamos sin Cristo, tanto la crítica como la murmuración, se podían considerar razonablemente comportamientos normales, dentro de la anormalidad del mundo; en Cristo, no se deben ni dar, ni tolerar, y lo normal debe ser la oración, la bendición y la súplica en el Espíritu Santo. (Mateo 5:43-45)
El deseo de nuestro Señor es que oremos, y no que critiquemos o murmuremos.
(1 Timoteo 2:8)
Porque la oración es impulsada por el Espíritu Santo, el juicio y la crítica lo es por el acusador de los hermanos. Además al orar, estamos ejerciendo autoridad como Iglesia de Cristo. Y finalmente, porque orando, el fruto del Espíritu, va madurando y desarrollándose en nosotros.
Así que... Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, Porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:16-18)
¡¡PIÉNSALO!!
La Gloria sea siempre para nuestro Dios.
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