Menciona la Biblia que llegará el día en que el Señor separará como hacen los pastores las ovejas de las cabras, marcando una gran diferencia entre ambas.
¿Ovejas o Cabras?
10-12-2010 - Antonio Sellés
Menciona la Biblia que llegará el día en que el Señor separará como hacen los pastores las ovejas de las cabras, marcando una gran diferencia entre ambas.
(Mateo 25:31-36)
Pero, ¿Porqué esa diferencia entre ovejas y cabras? ¿No es Jesús el Buen Pastor?
Si, Jesús es el Buen Pastor, pero es Pastor de ovejas, no de cabras. (Juan 10:14-16)
Y esta es la diferencia entre ovejas y cabras:
Las cabras, son “ramoneadoras naturales”, es decir les gusta comer las hojas tiernas de los árboles, cortándoles las puntas e impidiendo su natural desarrollo. Se comen las hojas, los retoños, las enredaderas, tallos tiernos y arbustos, incluso maleza,(se lo comen todo) y pueden levantarse sobre sus miembros posteriores para alcanzar la vegetación mas alta.
Son muy ágiles, independientes y muy curiosas. Pueden perfectamente sobrevivir en libertad, adaptándose al medio sin necesidad de pastor.
Las ovejas, son “pastoreadoras” es decir prefieren comer pasto, hierbas cortas y gramíneas cortas, así como leguminosas y tréboles.
Tiene un instinto “gregario”, (mentalidad de grupo) una oveja separada de su rebaño estará muy agitada y nerviosa, pudiendo a consecuencia de esto, llegar a morir. Necesitan un pastor. De ahí la parábola de las 100 ovejas. (Lucas 15:3-7)
Así que una vez expuesto muy brevemente algunos de los hábitos y diferencias que existen entre las cabras y las ovejas, creo que sería muy bueno considerar, si (espiritualmente hablando) somos, ovejas o cabras. Y para ello, debemos evaluar con toda honestidad, nuestro comportamiento en cuanto nuestra relación y sujeción a Nuestro Buen Pastor y Señor Jesucristo.
Porque de eso se trata.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmos 23:1-6)
¡¡ PIÉNSALO !!
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