...y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Testigos de Cristo
10-01-2010 - Antonio Sellés
...y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)
Este es el mandato que les dio el Señor Jesucristo, a sus primeros discípulos poco antes de ascender a los cielos: que fueran sus testigos.
Porque un testigo es la persona que por haber presenciado un hecho, puede dar testimonio de ello. Y sus discípulos presenciaron durante tres años y medio, además de la enseñanza que recibieron, maravillas, sanidades y milagros, hechos por su maestro Jesús.
Pero no era solo para los primeros discípulos el ser sus testigos; para nosotros también, si es que en verdad nos consideramos discípulos suyos.
Ya que, ¿Quién no ha sido testigo del poder de Dios? Por ejemplo: del cambio efectuado por todos aquellos, que el Señor ha tocado su corazón; quizá, de liberaciones tanto de ataduras espirituales como naturales. De alguna sanidad, y tal vez de algún milagro o de algo en que nos haya sorprendido gratamente el Señor.
Así que, es primordial dar a conocer y testificar en cualquier lugar, todo lo que concierne a nuestro Señor Jesucristo y a su doctrina; además de lo que hayamos visto con nuestros propios ojos y lo que también con nuestros propios oídos, hayamos oído sobre Él y de Él.
Porque: El testigo verdadero libra las almas. (Proverbios 14:25)
¡¡PIÉNSALO!!
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