El Dios exclusivo.

 

 

Una vez que los israelitas ya libres de la esclavitud de Egipto,  alimentados milagrosamente en el desierto con maná, pan del cielo que no conocían y saciada su sed con el agua cristalina que brotó de la peña de Horeb, les  llega el momento de formalizar la relación que a partir de ese día iban a tener con el Dios de sus padres, el   Dios  de Abraham, el Dios de Isaac y  el Dios de Jacob. 

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El portarse varonilmente.

 

 

En el último capítulo de la primera de las epístolas que Pablo dirigió a los corintios, les recomienda (a los varones)  entre otras cosas, y a manera de despedida, que se porten varonilmente:

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. (1 Cort. 16:13)

Entendiendo (les dice) que a  dicha actitud, le debía  preceder convicción y  firmeza en la fe,   además de  trabajar la  voluntad (esforzarse) para llevar a cabo su recomendación;   porque pudiera ser que al sobrevenir de repente alguna   tentación, no se esté  tan firme como se cree.

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Escuchen o dejen de escuchar.

 

 

Releyendo el libro del Ezequiel, me quedé de nuevo sorprendido con la familiaridad con que el Señor le habla al profeta Ezequiel. Familiaridad que pensando en lo bueno, hubiera querido para mí.

Aunque muy bien me podría aplicar lo dicho por el Señor a Ezequiel al enviarle  a exhortar a los israelitas; y no sólo yo, sino todos aquellos que comisionados por el Señor tienen la oportunidad de dar a conocer la Palabra de Dios a las gentes, la escuchen o la dejen de escuchar.

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Sabios de corazón.

 

Meditando en las instrucciones que el Señor le da a Moisés en el monte Sinaí, al llegar al punto al cual el Señor le indica a Moisés quienes iban a llevar a cabo todo lo que le estaba mostrando, me fijé en algo que anteriormente había pasado por alto. Tal vez el Señor quería  que ahora fuera mi momento. El momento de prestar atención a algo que le dijo a Moisés, y de rebote, que con toda humildad lo digo, me abrió los ojos.

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Hasta el fin.

 

 

Cuesta muchos sentarse delante de un papel en blanco (ahora delante de una pantalla de ordenador) e intentar plasmar no ya solo reflexiones, si no todo aquello que entiendes puede ser útil a todos los que de una manera u otra han conocido al Señor.

Sobre todo para tratar de explicar los motivos que alegan  algunos para alejarse de la iglesia, a pesar de que   afirmen “que del Señor jamás” actitud no muy coherente, según la Palabra de Dios:

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 

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