El chisme entre los cristianos

 

Más a menudo de lo que quisiéramos, los cristianos hablamos de otros hermanos cuando estos no se encuentran delante,  de manera indebida o inadecuada.

La Biblia define esta acción como  “andar en chismes”, porque lo habitual es que el comentario que se realiza sea negativo para la persona aludida. Muchas veces parte de un suceso real que se exagera o se distorsiona.

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Algo más que una pequeña semilla.

 

Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
(Lucas, 17:5-6)

Hemos oído infinidad de veces las grandes cosas que se pueden hacer,  solamente con un poquito de fe.  Tan poquita, como poquita cosa que es un grano de mostaza.

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Orar sin desmayar

 

Debido a que muchos de los seguidores de Jesús (los de antes y los de ahora) después de varios intentos, sin obtener el resultado deseado,  se cansan de orar, el Señor Jesús, como solía hacer, “enseña” a través de una parábola  la necesidad de orar siempre sin desmayar, es decir,  sin desalentarse.

….Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 

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Bienaventurados

 

En el evangelio de san Mateo, encontramos al Señor Jesús inmerso   en los negocios de su Padre: Enseñaba en las sinagogas, predicaba el evangelio del reino por las calles  y sanaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Lucas, 2:49) 

Y al difundirse su fama por toda la región, le trajeron a todos los que tenían todo tipo de enfermedades  y dolencias, incluso a  los endemoniados, lunáticos y paralíticos, sanándoles a todos, y debido  a esto, mucha gente le siguió.

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La oración, una carta a Dios

Le pidieron a Jesús sus  discípulos, que les enseñara a orar convenientemente. Al ser todos ellos judíos, orar sabían, pero lo que querían era que sus oraciones llegaran a su destinatario, (Juan, 11:42) al igual que llegaban las de su Maestro Jesús.

Así que les enseñó una oración que les sirviera como modelo, para dirigirse a Dios,   El Padre Nuestro:

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 

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La Medida con la que (a los demás) Medimos

 

 De  las cosas que más adolecemos los cristianos,   a pesar  de que el mismo Señor Jesucristo, nos advirtió de la necesidad  de que no faltara,  (Mateo, 18:21-22) es de perdón.  Sin embargo de lo que solemos andar muy sobrados, es de juzgar y condenar a los demás.

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

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