Yo me congrego. ¿Y tú?

 

 

 

Plantea,  entre otras cosas, el apóstol Pablo,  en la carta (se supone que la escribió él)  que dirige a los Hebreos, que no dejen de congregarse;  ya que algunos se habían acostumbrado a no hacerlo.   Los motivos de esta actitud no los menciona, aunque podrían ser muy variados, aunque injustificados.

Lo que si menciona es por qué  y para qué  debían congregarse.

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La higuera estéril.

 

 

Se menciona en el evangelio de Lucas una parábola  del Señor Jesús sobre una higuera;  sobre una higuera estéril. Estéril es un adjetivo que se emplea para identificar todo aquello que no  tiene producción o no genera fruto.  Por lo tanto, una higuera estéril es aquella que no da el fruto que se supone debe dar.  Así que veamos la parábola en cuestión:

Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.  

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La Piedad como apariencia.

 

 

En la segunda de las cartas que el apóstol Pablo le dirige a su discípulo Timoteo, entre otras muchas recomendaciones, le advierte del carácter y comportamiento de los hombres en los últimos tiempos:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,  sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

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La Puerta.

 

 

Tuvo  el Señor Jesús, como en otras tantas ocasiones, que hablar en alegorías (de manera figurada) para que le entendiera la mayor cantidad de gente posible. En este caso habló de puertas.  Porque ¿qué es una puerta, si no una abertura que permite acceder al interior de un lugar, donde lo desconocido al cruzarla pasa a ser conocido?

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

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Comamos y bebamos….

 

Hasta en dos  ocasiones podemos  encontrar  en la Biblia,  la tan conocida  frase: «Comamos y bebamos porque mañana moriremos».

La primera  de ellas se encuentra en el libro del profeta Isaías, cuando este,  al darles a conocer a los israelitas lo que el Señor le había mostrado en visión, en cuanto a lo que les iba a acontecer debido a sus rebeliones, no le creyeron, y  en vez de arrepentirse y clamar a   Dios por misericordia, organizaron  banquetes al  tomar  las palabras del profeta a chanza:

 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio;  y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

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