Guarda tu corazón.

 

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. (Prov. 4:23)

Oí  decir, no hace mucho,  que el corazón es como un armario en el que guardamos a lo largo de nuestra vida,  infinidad de cosas; y entre ellas,  algunas  buenas y otras malas.  Cosas,  que llegado el momento de abrir  “el armario” nos sorprenden, porque ignorábamos  que aún permanecían en él.

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Dioses ajenos.

 

De regreso Jacob a su tierra, una vez cumplido su compromiso con Labán su tío, el Señor le recuerda a Jacob la promesa que en Bet-el  le hizo años atrás cuando huía de su hermano Esaú:

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 

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Defendiendo las lentejas.

 

Tienen  las lentejas un gran valor nutritivo. Destacan por su aporte en cuanto a hidratos de carbono y proteínas, hierro, zinc, magnesio, sodio, potasio, selenio, calcio y vitaminas, especialmente del complejo B: como la B2, B3, B6, B9 (ácido fólico), vitamina A, vitamina E además de ser una buena fuente de fósforo, manganeso, y ácido fólico, sin perder de vista la fibra, importante para favorecer el tránsito intestinal y evitar estreñimiento. 

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Esposa te doy.

 

Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 

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El secreto de tu nombre.

 

Uno de mis “muchos amigos” en  Facebook, encantado con lo que había descubierto, (yo no tanto)   me invitó hace unas fechas, a conocer el significado de mi nombre. Para ello debía visitar una página web que en concreto decía: TU PERSONALIDAD SEGÚN TU NOMBRE-DESCUBRE EL SECRETO DE TU NOMBRE.

Debía colocar mi nombre en un recuadro e inmediatamente, después de haber “hecho clic” y sin importar cultura, nacionalidad o estudios, obtendría la definición de mi personalidad.

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Dos o tres.

 

Les menciona el Señor Jesús a sus discípulos, durante una interesante charla que mantuvieron sobre el perdón,  que  si dos de ellos se pusieran de acuerdo  acerca de “cualquier cosa”  que pidieran a su  Padre, les sería concedida. Puntualizando que debían reunirse en su nombre, un mínimo de dos o tres personas,  para que el “quórum” ya que Él estaría presente, fuera suficiente.

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