El bronce de la fuente.

 

Deseaba el Señor, y así se lo hace saber  a Moisés durante el encuentro que mantuvieron ambos en el monte Sinaí, que construyera una tienda para que pudieran   hablar   los dos a solas,  cara a cara. Tabernáculo que  iba a ser para los israelitas,   la confirmación de la presencia de Dios en medio de su pueblo  (Éxodo, 33:11)

Y entre las cosas que debían formar parte del “mobiliario” de la tienda, debía de haber una pila   de agua para que los sacerdotes pudieran   lavarse   las manos y los pies antes de ejercer su oficio,  si no querían morir.

Seguir leyendo


¿De qué es tiempo ahora?

 

“La religión moderna se enfoca en llenar la iglesia de gente. El verdadero evangelio se enfatiza en llenar a la gente de  Dios” A. W. Tozer

 Desde que el pasado domingo compartiera lo que le aconteció a Giezi, servidor de  Eliseo profeta de Dios,  al solicitarle (dicho servidor)  de manera mentirosa, a Naamán general del ejército sirio,  recién sanado de  lepra,  un importante presente “en metálico” en nombre de su señor  Eliseo, me inquietó el contenido de la “reprimenda”  que  el profeta Eliseo le soltó a su criado Giezi; informándole  a la vez  de las consecuencias  que le iban a acarrear  su (mala) acción:

……..

Seguir leyendo


Y los nueve ¿Donde están?

 

 

Menciona Lucas en su evangelio el encuentro  que tuvo Jesús con diez leprosos.  Ocurrió al entrar Jesús en una aldea  entre Samaria y y Galilea, cuando se dirigía a Jerusalén.

De lejos, porque no podían acercarse a la gente debido a su enfermedad, alzando la voz,  le piden  al Señor misericordia para ellos. Cuando Jesús les oyó, sin mediar ninguna palabra más, les dice que vayan y se muestren a los sacerdotes, tal y como estaba establecido en la ley de Moisés,  dando por sentado el Señor Jesús su sanidad. 

Seguir leyendo


El remanente de Dios.

 

Menciona el apóstol san Pablo en la epístola  a los romanos, haciendo alusión a lo  sucedido  a Elías con los profetas de Baal, que en el tiempo que escribió dicha  epístola,  al igual que en los tiempos de Elías, el Señor se había guardado un remanente de personas  fieles a Él.

“…… ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 
Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? 

Seguir leyendo


¿Donde están tus frutos?

 

Durante una conversación telefónica que mantuve hace unas fechas con  un hermano en la fe, me confesó al sincerarse conmigo,  que se sentía culpable  por no haber podido llevar a nadie  nuevo  a su iglesia. Entendiendo (es lo que me imagino)  que se refería llevarlos a  los pies de Jesucristo.  Aunque, después de haberle  oído, tengo la impresión,   de que más bien, le hacían sentirse culpable.

Seguir leyendo


Jabes y su oración.

 

En la cronología de los hijos o descendientes de Judá, (1 Crónicas, 4:1-23)  encontramos un paréntesis para hablarnos de un personaje llamado Jabes que se nos dice que fue más ilustre que sus hermanos. Asegurando algunos escritores  judíos,  que fue un eminente  doctor de la Ley. Y  que al atraer,  debido a su fama,   a  tantos  escribas a su lado,  llegaron  a llamar Jabes a su ciudad, en honor a él.   

Seguir leyendo