La higuera estéril.

 

 

Se menciona en el evangelio de Lucas una parábola  del Señor Jesús sobre una higuera;  sobre una higuera estéril. Estéril es un adjetivo que se emplea para identificar todo aquello que no  tiene producción o no genera fruto.  Por lo tanto, una higuera estéril es aquella que no da el fruto que se supone debe dar.  Así que veamos la parábola en cuestión:

Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.  

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Legumbres y agua.

 

 

 

Era Daniel uno de los jóvenes que Nabucodonosor rey de Babilonia, una vez tomada Jerusalén  llevó cautivos a su reino, para ser educados en las costumbres caldeas y sirvieran delante de él.

Para ello, según relatan las Escrituras,  debían se nobles y  tener un físico agradable, además de  poseer sabiduría, ciencia y buen entendimiento  para poder  aprender con facilidad  las letras y la lengua  caldea.

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La Piedad como apariencia.

 

 

En la segunda de las cartas que el apóstol Pablo le dirige a su discípulo Timoteo, entre otras muchas recomendaciones, le advierte del carácter y comportamiento de los hombres en los últimos tiempos:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,  sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

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Recompensa de Profeta.

 

 

Se detallan en el evangelio de san Mateo, una serie de recompensas para todos aquellos  que de una manera u otra, reciban o hagan algún bien  a los  seguidores del Señor Jesucristo.

El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.  

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La Confianza.

 

 

Antes de pasar por la cruz, el Señor Jesús tuvo una serie de “charlas” con sus  discípulos en las que les dejó claras algunas cosas de las que dudaban  y otras que  ignoraban, diciéndoles que lo hacía para que no tuvieran ningún tropiezo y confiaran en él: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

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