Se les llamó cristianos (por primera vez)

 

 

 

 

Recientemente,  en un programa de radio,  oí mencionar una profesión totalmente  desconocida por  mí; dicha  profesión,  la de “nombrador”  que así se llama parece ser que se encuentra desde hace un tiempo en auge.

Al entrevistar al “nombrador”  que además es poeta, explicó que su profesión consistía en dar nombre a algún producto, actividad o cosa, para que en una sola palabra cupiera todo lo que “esa cosa” actividad o producto pudiera  significar.

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La Puerta.

 

 

Tuvo  el Señor Jesús, como en otras tantas ocasiones, que hablar en alegorías (de manera figurada) para que le entendiera la mayor cantidad de gente posible. En este caso habló de puertas.  Porque ¿qué es una puerta, si no una abertura que permite acceder al interior de un lugar, donde lo desconocido al cruzarla pasa a ser conocido?

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

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Comamos y bebamos….

 

Hasta en dos  ocasiones podemos  encontrar  en la Biblia,  la tan conocida  frase: “Comamos y bebamos porque mañana moriremos”.

La primera  de ellas se encuentra en el libro del profeta Isaías, cuando este,  al darles a conocer a los israelitas lo que el Señor le había mostrado en visión, en cuanto a lo que les iba a acontecer debido a sus rebeliones, no le creyeron, y  en vez de arrepentirse y clamar a   Dios por misericordia, organizaron  banquetes al  tomar  las palabras del profeta a chanza:

 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio;  y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

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En Tu luz….

 

Encontramos en el salmo 36, la oda en que el rey David (aunque prácticamente todos y cada uno de los salmos son odas a Dios) asegura que en la luz del creador, veremos la luz:

¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.  Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.  

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Un toque de Dios.

 

 

En un reciente congreso misionero al que asistí, el presentador y moderador del evento, abrió dicho congreso lanzando al aire, entre otras,  unas palabras que más bien fueron un interrogante   para mí;  estas fueron sus palabras:    ¿Compramos lo que vendemos?

Fue en mi opinión, un reto que  dejó caer, como el que no lo quiere, para que nos diéramos cuenta de lo importante que es vivir todo aquello que enseñamos.

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