Y el Espíritu de Dios, aleteaba…

 

 

Debido a mi interés y anhelo por conocer más del Espíritu Santo, llegué sin proponérmelo,  al pastorado. Pero lo que no sabía es que antes de que eso ocurriera, ese Espíritu Santo que me fascinaba, debía poner en orden mi vida, si es que se lo permitía.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  

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Entendiendo La Palabra.

 

El entendido en la Palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado. (Proverbios, 16:20)

Recientemente alguien me dijo que a pesar de llevar bastante tiempo leyendo la Biblia,  no llegaba a entenderla totalmente.

Al no haberle preguntado, no sé si  se refería a tener un conocimiento  intelectual de ella  o entenderla, para llevarla a la práctica.

Lo que sí sé, es que, como le dijo el Señor Jesús a un intérprete de la ley,   ya sea para una cosa o para  otra, si ponemos en práctica todo aquello que hemos llegado a entender (por poco que sea) de La Palabra de Dios,  ganaremos mucho:   

Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

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Corazones endurecidos.

 

 

De las muchas afirmaciones que salieron de la boca del Señor Jesús,  la que sigue es la que más me  ha ayudado a entender y dar a conocer su talante redentor: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo, 11:28)

Pero resulta que pasado un tiempo, parece ser que para algunos no se obtiene el  efecto deseado: hallar descanso para el  alma.

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