En nuestra propia lengua.

 

La congregación a la que pertenezco al igual que otras muchas,   está integrada en el mundo  digital a través de una  página web y de la red social facebook; medios  que consideramos adecuados para que todo aquel que en la distancia, quiera contactar con nosotros y conocernos, pueda hacerlo.

Pues bien, hace un par de años más o menos,  una joven mujer brasileña se puso en contacto con nosotros, a través de uno  de los medios mencionados. 

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Algo más que una pequeña semilla.

 

Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
(Lucas, 17:5-6)

Hemos oído infinidad de veces las grandes cosas que se pueden hacer,  solamente con un poquito de fe.  Tan poquita, como poquita cosa que es un grano de mostaza.

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El que dirán y la Palabra de Dios.

 

Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan y yo los sane. 

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La importancia de la hospitalidad.

 

Se menciona tanto en la primera de las   epístolas de Timoteo,  como en la de Tito,   que uno de los requisitos para poder entrar al servicio del Señor,  es el  de ser hospedador.

Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; (1ª Tim. 3:2)

Es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, Sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, (Tito, 1:7-8)

Requisito este, que no es ni más ni menos que  la amabilidad y atención con que los que  quieran entrar al servicio del Señor,  deben recibir  y acoger a los visitantes en su casa o en su tierra,  y parece ser, que  es debido,  a que no se sabe  a quién y por qué motivo,  puede el Señor enviar  a alguien a nuestra casa o a nuestra tierra, en determinado momento.

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Orar sin desmayar

 

Debido a que muchos de los seguidores de Jesús (los de antes y los de ahora) después de varios intentos, sin obtener el resultado deseado,  se cansan de orar, el Señor Jesús, como solía hacer, “enseña” a través de una parábola  la necesidad de orar siempre sin desmayar, es decir,  sin desalentarse.

….Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 

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Reseña ( y algo más) de un viaje

 

.… Como me envió el Padre, así  también yo os envío.  (Juan, 20:21)

Invitados por un matrimonio amigo, además de hermanos en Cristo, pisamos por primera vez mi esposa y yo, suelo norteamericano. Sabíamos adónde íbamos pero no sabíamos que planes tenía el Señor para nosotros. Aunque lo que si sabíamos, era  que,  el Señor,  siempre que nos ha hecho mover de “nuestro lugar” ha sido con  un propósito.

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