El chisme entre los cristianos

 

Más a menudo de lo que quisiéramos, los cristianos hablamos de otros hermanos cuando estos no se encuentran delante,  de manera indebida o inadecuada.

La Biblia define esta acción como  “andar en chismes”, porque lo habitual es que el comentario que se realiza sea negativo para la persona aludida. Muchas veces parte de un suceso real que se exagera o se distorsiona.

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Fortaleciendo a los hermanos.

 

Tuvo el Señor Jesús antes de ir a la cruz una conversación privada con Pedro, en la que le dio a conocer los planes que  Satanás había maquinado contra ellos.  Contra los  discípulos que el Padre le había dado. Quería zarandearles,  intentando de esa forma,  hacerles perder la fe en su Maestro y Señor.

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

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En nuestra propia lengua.

 

La congregación a la que pertenezco al igual que otras muchas,   está integrada en el mundo  digital a través de una  página web y de la red social facebook; medios  que consideramos adecuados para que todo aquel que en la distancia, quiera contactar con nosotros y conocernos, pueda hacerlo.

Pues bien, hace un par de años más o menos,  una joven mujer brasileña se puso en contacto con nosotros, a través de uno  de los medios mencionados. 

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Algo más que una pequeña semilla.

 

Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
(Lucas, 17:5-6)

Hemos oído infinidad de veces las grandes cosas que se pueden hacer,  solamente con un poquito de fe.  Tan poquita, como poquita cosa que es un grano de mostaza.

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El que dirán y la Palabra de Dios.

 

Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan y yo los sane. 

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La importancia de la hospitalidad.

 

Se menciona tanto en la primera de las   epístolas de Timoteo,  como en la de Tito,   que uno de los requisitos para poder entrar al servicio del Señor,  es el  de ser hospedador.

Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; (1ª Tim. 3:2)

Es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, Sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, (Tito, 1:7-8)

Requisito este, que no es ni más ni menos que  la amabilidad y atención con que los que  quieran entrar al servicio del Señor,  deben recibir  y acoger a los visitantes en su casa o en su tierra,  y parece ser, que  es debido,  a que no se sabe  a quién y por qué motivo,  puede el Señor enviar  a alguien a nuestra casa o a nuestra tierra, en determinado momento.

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