Una experiencia religiosa.

Una Experiencia  Religiosa,  es el título de una canción que un su día tuvo un gran éxito. Pero no vamos a tratar de algo  relacionado con esta canción, aunque su título nos viene como anillo al dedo. 

Resulta que durante el confinamiento que estamos teniendo en gran parte de los países de la Tierra, tenemos mucho tiempo para meditar en la Palabra de Dios,  al menos los cristianos, los que no lo son,  meditan en otras cosas.

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Todo tiene su tiempo.

 

Considera el autor de Eclesiastés que: Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Ecles. 3:1)

Dando para ello, una lista de situaciones, actitudes  y circunstancias, que dependen unas de Dios y otras de los hombres, pero todas y cada una de ellas tienen que ver con los hombres.  (Ecles. 3:2-9)

Una de estas circunstancias, debido a la situación que se encuentra actualmente la humanidad por el fatídico Coronavirus llamado  Covid-19, es la de que ahora,  es “tiempo de abstenerse de abrazar”.

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Todo lo sabe el Señor.

Tiene  el Señor Jesús después de   haber resucitado,  una   conversación personal y privada  con Pedro que a continuación transcribimos:

Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?

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El lino fino.

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es *las acciones justas de los santos. (Apocalipsis, 19:7-8)

Seguramente como a mí,  te sorprenderá saber que el lino es un textil sumamente costoso por su proceso de transformación  en relación a otras fibras textiles como el algodón.

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Sacrificio de Alabanza.

 

Me encontraba orando con un grupo de hermanos en la congregación a la que pertenezco,  cuando me vino a la mente la siguiente frase: Sacrificio de alabanza, así que tomando un poco de tiempo la anoté para que no se me olvidara y seguí orando. Como ya era tarde cuando terminamos el tiempo de oración, a la mañana siguiente busqué en  la epístola a los Hebreos que recientemente habíamos estudiado,   los siguientes versos para meditar en ellos: 

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

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