Durante todo el tiempo que sirvo al Señor, he tenido la oportunidad de conocer distintas iglesias, congregaciones y denominaciones, y a pesar de las distintas variantes doctrinales, en todas ellas existe...
La Ofensa
10-10-2010 - Antonio Sellés
Durante todo el tiempo que sirvo al Señor, he tenido la oportunidad de conocer distintas iglesias, congregaciones y denominaciones, y a pesar de las distintas variantes doctrinales, en todas ellas existe un grupo de hermanos con las mismas características, son los ofendidos.
Pareciera que estos hermanos nuestros poseyeran Biblias a las cuales les faltaran algunos versos, como los relacionados con las ofensas, porque cualquier cosa les ofende. (Mateo 6:14-15)
Si se cuenta con ellos, se ofenden, porque ¿Quién eres tú para contar con ellos?
Si no se cuenta con ellos, para no ofenderles, se ofenden, porque nunca se cuenta con ellos.
Si te preocupas por ellos, se ofenden, porque te metes en su vida.
Si no te preocupas por ellos, se ofenden, porque no te interesas por ellos.
Hagas lo que hagas, se ofenden.
Y se ofenden porque aún son niños en su forma de pensar, a pesar de haber pasado algunos, el meridiano de la vida. (1 Corintios 14:20)
Los “ofendidos” como niños se apartan y alejan de sus “ofensores” resentidos por el daño que se les ha ocasionado, no teniendo en cuenta que todos (ellos también) ofendemos muchas veces, (Santiago 3:2) dando lugar al diablo, abriéndole una puerta a la amargura y al resentimiento, al no perdonar “al ofensor” que posiblemente ignore que ha ofendido a alguien.
Así que si la ofensa es, (según el diccionario) una palabra o un hecho que molesta o agravia a otro; lo correcto (para los creyentes) sería tener en cuenta lo que al respecto recomienda la Palabra de Dios: Que pasemos por alto las ofensas.
La cordura del hombre detiene su furor,
Y su honra es pasar por alto la ofensa. (Proverbios 19:11)
¡¡PIÉNSALO!!
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