Alejandro el Calderero o el Espíritu de Acusación

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Menciona la Biblia a varios Alejandros. Algunos eruditos creen que tres de ellos aunque mencionados en distintos libros y por diversos motivos, son la misma persona; otros opinan lo contrario al ser...

 

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Alejandro el Calderero o el Espíritu de Acusación
20-10-2011 - Antonio Sellés

Fotografía: Alejandro el Calderero o el Espíritu de Acusación



Menciona la Biblia a varios Alejandros. Algunos eruditos creen que tres de ellos aunque mencionados en distintos libros y por diversos motivos, son la misma persona; otros opinan lo contrario al ser un nombre muy común para la época. Muchos varones se llamaban así en honor a Alejandro Magno, rey de Grecia y conquistador en la antigüedad de gran parte del mundo conocido.

El primero que menciona la Palabra de Dios lo encontramos en el evangelio de Marcos:

Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz. (Marcos 15:21)

El segundo de ellos pertenecía al familia sacerdotal y miembro del Sanedrín:

Y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes. (Hechos 4:6)

Así que descartando a estos dos, vamos a dedicarnos un poco mas a los otros tres, pero con la duda porqué en el saludo que dedica Pablo a un tal Rufo, que se cree es el hijo de Simón de Cirene, no menciona a su hermano Alejandro. (Romanos 16:13)

Según Hechos de los Apóstoles, en el capítulo dicinueve de dicho libro, se menciona el alboroto que hubo en la ciudad de Éfeso debido a la predicación de Pablo; alboroto que casi se convierte en una revuelta al conocer que el que quería aplacar el tumulto era judío al igual que Pablo:

Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano quería hablar en su defensa ante el pueblo.
Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una gran voz gritaron por casi dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!
(Hechos 19:33-34)

Este Alejandro, que por lo visto, era un judío que abrazó el cristianismo, y que por lo tanto conocía a Pablo, parece ser que tenía como profesión la de orfebre o “calderero” que era un nombre muy común para el oficio de los que no solo trabajaban el cobre haciendo calderos, sino también otros metales y objetos de orfebrería; de ahí el intento que hizo para defender a Pablo al ser del mismo ramo laboral que los alborotadores.

Y que pudiera ser el mismo Alejandro, que al paso del tiempo, tuvo que amonestar y sancionar duramente Pablo entregándole a Satanás, por blasfemar.
(1 Timoteo 1:19-20)

Y que dicho Alejandro, fuera, según le expone Pablo a su discípulo Timoteo, también el mismo, que le causó tantos males; rogándole que se cuidara de él, al ser un formidable opositor y acusador de los que llevan y dan a conocer La Palabra de Dios.

Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos.
Guárdate tú también de él. Pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras.

(2 Timoteo 4:14-15)

No sé si alguno de los que lean este artículo habrá pasado por las mismas o similares experiencias por las que pasó Pablo, en cuanto a Alejandro; aunque me imagino que son muchos, porque se trata de un espíritu acusador o de acusación que sigue a todos los que sirven al Señor; y que durante un tiempo, hasta que son descubiertos, (pueden pasar años para ello) permanecen cómodamente integrados, pasando su presencia totalmente desapercibida en la Iglesia.

Estos "Alejandros" son todos aquellos, a los que se les da a conocer el evangelio de Jesucristo y abrazan la fe con entusiasmo. Se les mima y trata como lo que son, recién nacidos en Cristo; se les cambian los pañales espirituales, y se les alimenta con leche espiritual. Al tiempo, al verles que están creciditos, se les da otro tipo de alimento; se les instruye y se empieza a hablarles y a tratarles como a hombrecitos o mujercitas (que también las hay) en Cristo. Esta es la etapa en la que comienzan a sentirse importantes y hablan del que les instruye en la Palabra a todo el mundo como si fuera alguien muy especial; defendiéndole ante habladurías y chismorreos si llegara el caso.

Quieren estar siempre al lado el que les instruye, para aprender y parecerse en todo a él.

Pero siguen creciendo, “y llegan a ser tan adelantados espirituales” que aseguran que el que les adoctrina, no es la persona especial que ell@s creían, sino que le juzgan e incluso le hacen frente; llegando a negar verdades doctrinales y decisiones de la iglesia a la que pertenecen. De tal manera que pueden llegar a blasfemar y a abjurar de la fe que anteriormente habían defendido con ardor.

Y que pasado un tiempo, llegan a acusar y condenar, haciéndoles el mayor daño posible, a aquellos que les ayudaron a caminar, les alimentaron y les protegieron cuando ellos solos, por ser unos recién nacidos, (espiritualmente) no podían. Volviéndose en contra de los que en un principio admiraron y defendieron, y les abrieron su corazón.

Algun@s de estos “caldereros o acusadores de los hermanos”, llegan a abandonar la iglesia que les vio nacer, trasladándose a otra, que con mentiras y falsa humildad, (son lobos con piel de ovejas) son admitidos como a “hermanos” que se les ha hecho muchos daño; sin discernimiento de los que los reciben, para saber que se está dando cobijo a un espíritu de acusación, que al tiempo y desde adentro y causando mucho daño, se dará de nuevo a conocer.

Otr@s abandonan la Iglesia definitivamente; tergiversando y utilizando todo lo que se les había enseñado en cuanto el evangelio; convertidos en enemigos acérrimos de Jesucristo, enfrentándose a sus discípulos e intentando causarles el mayor daño posible; sin entender que el que se enfrenta a los discípulos de Jesús tiene todas las de perder, porque se está enfrentando a Él.

Este espíritu de acusación, es un contratiempo, que deben o deberán afrontar a lo largo de su vida, los que con corazón sincero sirven a Jesucristo. No olvidemos que a Satanás se le llama el acusador de los hermanos. Problema que desde la prisión y en la recta final de su vida, quiso Pablo, apóstol de los gentiles, alertar en primer lugar a su discípulo Timoteo; pero que a través de los tiempos ha servido también para prevenir a todos aquellos que tienen La Palabra de Dios como guía, para que sepan como comportarse llegado el momento.

Así que teniendo en cuenta, que no tenemos lucha ni contra carne ni contra sangre, y sabiendo además que tenemos los medios para enfrentarnos a nuestro adversario, no desaprovechemos los recursos que el Señor a puesto a nuestro alcance y hagámosle frente sin ningún tipo de temor, no solo a “Alejandro el calderero” sino a todos los que se opongan a La Palabra de Dios que nos ha sido encomendada. No dejando de proclamarla en ningún momento, ni ante niguna situación, aunque nos sea contraria. Porque en definitiva esa es nuestra misión. (Efesios 6:11-18)

Sin olvidar que la Gloria es siempre para el Señor.

Que el Señor les bendiga y les guarde.


Fotografía: Antonio Sellés
Antonio Sellés
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Comentarios [4]

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4.- mary s,
27-11-2014
Gracias por su tema. Creo que no es el 100 por ciento de los que se llegan a ir de una iglesia que enclava en esta situación. (Sin tomar en cuenta a los que llegan, reciben e inmediatamente se van por que son de otras iglesias, por ejemplo, en los retiros espirituales). Gloria a Dios y bendiciones.


3.- Cesia
12-08-2013
He pasado por la situacion de ser acusada por una Alejandro. Dios tenga misericordia


2.- vane
01-06-2012
Creo que sus enseñanzas son muy buenas.


1.- Jonás Israel
24-10-2011
Debemos estar atentos a todo lo que ocurre a nuestro alrededor; porque Satanás como león rugiente está buscando a quien devorar, escondido entre el pueblo de Dios.