Buscando el Reino

 

 

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
Y todas estas cosas os serán añadidas
. (Mateo 6:33)

Sin duda alguna tenemos muchas necesidades que debemos satisfacer; intentamos con todos nuestros medios conseguir las mas primarias, como sustento, abrigo y cobijo; pero una vez cubiertas estas, deseamos todo lo que se encuentra al alcance de nuestros ojos, dedicando la mayor parte de nuestra vida a conseguirlas, perdiendo de vista lo mas importante, el Reino de Dios.

La búsqueda para poder satisfacer las necesidades físicas, es algo normal y necesario aunque la Biblia nos indica que para los hijos de Dios, no debe ser así.

Porque, a pesar de tener las mismas necesidades, que el resto de la humanidad, debido al nuevo nacimiento, nuestra meta ni puede, ni debe ser la misma.

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. (Romanos 14:17)

Debido que, al haber nacido de nuevo, hemos adquirido una nueva naturaleza, y al ser esta espiritual, tiene necesidades espirituales que hasta ahora, nos eran desconocidas, debiendo a partir de ese momento, dar cumplida satisfacción a ambas naturalezas, la natural que ya poseíamos y la recién adquirida espiritual.

Debido a esta nueva situación se crea un conflicto entre ambas naturalezas, la natural como mas añeja y dominante desea seguir conservando sus privilegios, no permitiendo a la nueva naturaleza espiritual, que sea ella la que tome el control y la autoridad de todo nuestro ser.

Según la vieja naturaleza, en primer lugar se deben cubrir las necesidades naturales o físicas, después las espirituales, siendo este el motivo de que algunas oraciones no tengan respuesta.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3)

Pensando que podemos alcanzar las bendiciones del Reino, sin que en nuestra mente se haya producido cambio alguno, debido a la vieja naturaleza.

En cuanto a la manera pasada de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.(Efesios 4:22-24)

Nuestro Dios y Padre celestial, que está mas que ansioso, por bendecir y prosperar a sus hijos, (que todos sus hijos por ser bendecidos) porque, ¿qué padre no lo estaría?, desea a la vez, que sus hijos se sujeten a todas y cada una las leyes espirituales que Él ha establecido, para que puedan acomodar lo material a lo espiritual, hasta conseguir que lo material se diluya en lo espiritual.

Pudiendo así llegar a alcanzar la perfecta voluntad de Dios, anteponiendo lo espiritual a lo material.

No os afanéis, pues, diciendo: ¿qué comeremos, o que beberemos,o que vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. (Mateo 6:31-32)

Así que, una vez que logremos creer y aceptar, que la Palabra de Dios es tal cual se menciona en (Hebreos 4:12-13), se producirá tal cambio en nosotros que no tendremos ninguna dificultad en pedir conforme a la voluntad de Dios, debido a que la naturaleza espiritual llegará a tener control permanente de todo nuestro ser; consiguiendo a través de lo espiritual, suplir toda necesidad física o natural. Obteniendo así la verdadero prosperidad, la prosperidad que viene de Dios.

En este aspecto, hay un claro ejemplo en la Biblia que deberíamos seguir: el de Salomón cuando el Señor se le aparece en sueños y le dice: Pide lo que quieras que yo te . Salomón solo pide sabiduría, (1 Reyes 3:3-15), esto agradó al Señor, concediéndole además riqueza y gloria, que no pidió.

Salomón, al cumplir primero la ley espiritual, de buscar primero el Reino de Dios y su justicia, sin saberlo, abrió la puerta, para que todas las bendiciones materiales que se puedan desear, y que Dios tiene preparado para todos los que le aman, llegaran a él.

Supo pedir bien, y obtuvo el resultado deseado.

Hijo mío, si recibieras mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz,
Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque Jehová da la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la sabiduría.     
(Proverbios 2:1-6)
 

Que la gloria sea siempre para nuestro Dios.

 

 

 

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