Conservando la identidad.

 

 

Se menciona en el primer capítulo del libro de Daniel, lo ocurrido a él (Daniel) y a otros tres jóvenes que fueron llevados cautivos a Babilonia.  Sus captores  les llevaron al palacio del rey,  mudaron  su dieta alimenticia y cambiaron sus nombres hebreos por otros babilónicos,  en un  claro intento de   cambiarles  su identidad. (Daniel, 1:3-7)

Identidad de la que no estaban  dispuestos a renunciar y  que les llevó a no temer enfrentarse al poder real,  debido a los vínculos que les unían con el Dios de Israel.  (Daniel, 1:8-16)

Dios Eterno, el Dios de Israel, (nuestro Dios) que bendijo a los cuatro jóvenes hebreos al querer mantener con firmeza su identidad. (Daniel, 1:17-20)  Actitud la de estos jóvenes que   debería  ser un  estímulo  para todos aquellos de nosotros, (que al igual que a estos jóvenes) se nos intenta convencer por distintos medios, para que dejando  de lado  nuestra identidad cristiana, nos sumemos a la dominante moda secular  de  comamos y bebamos…  (1 Cort. 15:32)

Pero como resulta que las Escrituras aseguran, que si alguno está en Cristo, es una nueva criatura, (2 Cor. 5:17)  y que por lo tanto en Cristo tenemos una nueva identidad, y como  la identidad es el conjunto de los rasgos de un individuo o de una comunidad,  y que estos rasgos deben caracterizar al sujeto o a la colectividad frente a los demás,  nosotros, como hijos de Dios, al tener la mente de Cristo (1 Cort. 2:14-16) debemos, “contra viento y marea”  procurar  mantener nuestra identidad cristiana frente a los demás.  Frente  a los que no conocen a Jesucristo el Señor, para que le conozcan.  Con la seguridad que al mantenerla, Dios hará el resto.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan, 3:1-2)

Así que, no pierdas tu identidad, porque de ti depende.

 

¿Podrías pensar en ello?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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