Dioses ajenos.

 

De regreso Jacob a su tierra, una vez cumplido su compromiso con Labán su tío, el Señor le recuerda a Jacob la promesa que en Bet-el  le hizo años atrás cuando huía de su hermano Esaú:

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. (Génesis, 28:20-22)

Y regresó  Jacob en paz, con abundancia de bienes y su “aljaba” llena de hijos (Salmos, 127:3-5) porque el Eterno fue con él y le guardó, tal como había pedido. Pero también se trajeron con ellos dioses ajenos (Génesis, 31:30-35)   que no tenían nada que ver con la paz y la prosperidad que disfrutaban. Objetos de culto, que una vez que el Señor habló con Jacob, entendió este,  que debían deshacerse de ellos, para que no fueran piedra de tropiezo y perder en caso de mantenerlos,  la bendición del Verdadero, el  Dios de sus padres:

Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem. Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. (Génesis, 35:1-5)

Lección esta que muchos de nosotros deberíamos aprender, porque una vez que alcanzamos la  bendición de Dios, continuamos rindiéndoles culto,  al no habernos deshecho de ellos,  a dioses ajenos que impiden el adecuado y necesario crecimiento espiritual para el que hemos sido llamados; olvidando  o dejando en espera (standby) lo prometido a Dios. Así que:

Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. (Eclesiastés, 5:4-5)

 

 ¿Podrías pensar en ello?

 

 

 

4 comentarios sobre “Dioses ajenos.

  1. Amén muchas gracias, muy buena reflexión, porque cuando estamos en angustia clamamos al Dios verdadero y cuando nos bendice, muchas veces ponemos por Dios la bendición que nos dio y le quitamos el primer lugar al verdadero Dios, Jehova de los Ejércitos! El único Dios verdadero.

  2. Estimado hermano Antonio,como siempre es un gusto recibir sus enseñanzas y reflexiones de la palabra de Dios. Saludos a toda su familia y a usted q el Espíritu Santo le continúe usando en la enseñanza de la palabra.

  3. Gracias apreciado hermano Antonio por su mensaje. Dios, nos ha estado hablando por el mismo pasaje. Hace tiempo no teníamos comunicación. Un gozo saber que sigue en la misma acostumbrada sintonía con el señor. Gloria a Dios. DTB SIEMPRE JUNTO A SU FAMILIA.

  4. Hola hermano Antonio, estoy por acá por Tampa, lejos de mi terruño pero igualmente cerca de Dios y como ve, cerca de sus reflexiones.Esta sobre dioses ajenos me parece vigente y con mucha aplicación por la cantidad de personas confundidas que existen en el mundo, y aún creyentes confiados y/o descuidados. Gracias hermano por su enseñanza. La paz de Dios y sus ricas bendiciones le sobreabunden a Ud. y a su familia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *