Ansiosa Inquietud (Lucas 12:22-31)

“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.” [versi]42 12:29[/versi].

“No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, que vestiréis.”
[versi]42 12:22[/versi].

A lo largo de los años he enfermado del estómago en repetidas ocasiones. Los médicos me decían que la enfermedad era ocasionada por la ansiedad. Para combatirla me recetaban calmantes que tomaba durante un tiempo, hasta que los síntomas de la enfermedad, desaparecían.

En el año 2006, siendo ya creyente, volví a enfermar de nuevo del estómago, apareciendo los mismos síntomas que en ocasiones anteriores. Oré al Señor que me sanara, pero la enfermedad permanecía. Estaba muy preocupado y fui al médico; él facultativo en cuestión, al igual que los anteriores, me diagnosticó ansiedad, recetándome mas calmantes para combatirla, pero no los tomé, sentí que si los tomaba, quizá podría fallarle a mi Dios.

Oraba y buscaba al Señor pero la enfermedad se prolongaba en el tiempo, no me sanaba. Una tarde hable con mi pastor y le conté que me encontraba mal del estómago. Le pedí oración y oró por mí. Al día siguiente, en el culto del domingo, el pastor (sin saber nada de lo que los médicos me habían diagnosticado) se acercó y me dijo: “El Señor me ha dicho que tienes ANSIEDAD”.

Esta palabra del Señor me fue confirmada días después leyendo el capítulo 12 del evangelio de San Lucas, donde me llamaron la atención las palabras “ansiosa inquietud”. El Señor trataba de mostrarme algo. Así fue como comencé por preguntarme que era la ansiedad y estar en ansiosa inquietud, y como distinguir esto en mi vida.

Descubrí que una persona tiene ansiedad cuando esta en un estado de inquietud permanente, y que la inquietud es falta de tranquilidad o de sosiego, provocado por un temor.

También que lo contrario de la inquietud es la paz. Tenemos “paz” cuando tenemos tranquilidad y sosiego; cuando estamos libres de inquietudes, y cuando estamos libres de temores.

Entendí que si el origen de nuestra inquietud va más allá de un temor momentáneo, y si el temor permanece en el tiempo, y además turba nuestro ánimo y nuestro reposo, produciendo angustia y aflicción sin motivo aparente, es que estamos en ansiosa inquietud.

Así que comprendí que había temor en mi vida. Y este era el causante de la ansiedad. Pero…. ¿Qué temor era este? ¿Donde estaba su origen?

Después de estar enfermo varios meses, y tras muchos esfuerzos controlando la alimentación, me sentí sano. Y así estuve durante dos semanas, hasta que, coincidiendo con unos cambios inesperados en mi trabajo, la enfermedad volvió a manifestarse con más fuerza, entendiendo entonces, que el origen de mi temor estaba relacionado con mi trabajo.

Todos o casi todos, en alguna ocasión a lo largo de nuestra vida hemos estado preocupados por nuestro trabajo, porque a través del trabajo obtenemos lo necesario para nuestra subsistencia.

El hombre, se afana en buscar, en como asegurar su futuro y el de su familia. Se llega a sentir inquietud pensando en el futuro y la incertidumbre del mismo es lo que produce en nosotros temor: Temor a perder el trabajo, a enfermar, a no poder afrontar los compromisos contraídos, etc.

El temor muestra nuestra falta de confianza en el SEÑOR. A mi parecer, la falta de confianza en el Señor viene o por nuestra incredulidad (no creer que El es Omnipotente) o por nuestra falta de conocimiento de El y no entender bien o dudar de este atributo solo de nuestro Dios.

EJEMPLO

El Señor le dijo a Jacob “Yo soy el Dios omnipotente.” [versi]1 35:11[/versi].

En el libro de Job podemos ver la maravillosa OMNIPOTENCIA de Dios y la bondad de Dios para con Job, al revelarse a sí mismo (su omnipotencia) cuando habla con él a lo largo de los capítulos 38 al 41.

Job era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal [versi]18 1:1[/versi], pero no tenía paz. Job en la prueba en que se encontraba, llega a decir: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido PAZ, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.”[versi]18 3:25-26[/versi].

Job, en cuanto al conocimiento que había adquirido de Dios, era perfecto en su caminar. Pero aun desconocía una cualidad de nuestro Señor, su Omnipotencia.

Job era un creyente que vivía con inquietud y temor, no deseando el Señor que vivamos de esa manera, porque El es bueno y desea lo mejor para nosotros [versi]19 100:5[/versi]. Para que Job tuviera paz debía tener un conocimiento más profundo de Dios.

Una de las finalidades de cualquier prueba, es adquirir un mayor conocimiento de Dios, revelado por El mismo y, una vez recibido y entendido este conocimiento, adecuar nuestra forma de caminar (vivir) según la revelación recibida. El Señor es el que se revela a sí mismo a su pueblo [versi]60 4:12-13[/versi].

Job, tras la revelación que recibió del Señor, llega a decir: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.” [versi]18 42:5-6[/versi]

Pero si nadie ha visto jamás a Dios [versi]62 4:12[/versi], ¿Cómo dice Job ahora mis ojos te ven? Creo que esto hace referencia a que los ojos de un creyente son su entendimiento [versi]49 1:18[/versi]. Un creyente ve (comprende) como son las cosas a través de su entendimiento. Al alumbrar Dios con su palabra el entendimiento de Job, el adquirió conocimiento de Dios. El fruto inmediato de la revelación en la vida de Job es que ve su falta y dice “me aborrezco” (aborrece el pecado que ve en él a la luz de la revelación) y acto seguido dice “y me arrepiento”. Así da lugar al perdón del Señor y al cambio en su vida.

CONCLUSIÓN

Según entiendo, así actúa el Señor con su pueblo. El, a lo largo de los siglos, revela su omnipotencia a su pueblo porque Dios es misericordioso y desea que vivamos sin temor, en completa paz, totalmente confiados en El. [versi]1 34:30-31[/versi]y [versi]1 35:1-11[/versi]

Cuando pude ver el temor en mi vida, reconocí mi falta de confianza en el Señor y le pedí perdón. Entonces la enfermedad desapareció y fui totalmente sano.

Dos meses antes de ser sanado tuve un sueño. En el sueño el Señor me advertía que iba a tener dificultades en el trabajo. Después de ser sanado vino el fuego de prueba. Durante dos o tres semanas sufrí presiones en el trabajo, pero la enfermedad nunca más volvió a aparecer. Hasta el día de hoy estoy sano gracias a Dios y para la gloria de Dios, he visto su poderosa mano sobre mi vida.

Todo lo permite el Señor con un propósito, con el fin de que aprendamos a vivir confiados en El, sin ningún tipo temor y en completa paz. Así que, por nada estemos afanosos, ni vivamos en ansiosa inquietud, entendiendo además que el Señor es OMNIPOTENTE.

Es mi deseo y mi oración a Dios que El se revele hoy en día a su pueblo, tal y como lo ha hecho a lo largo de los tiempos, como el Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente que es.

Bendito sea su Nombre por siempre.

5 comentarios sobre “Ansiosa Inquietud (Lucas 12:22-31)

  1. Estoy muy agradecido de DIOS por el amor incondicional que nos tiene. Sobre todo a los que se mueven a voluntad de su ESPÍRITU, dejando de lado la religiosidad. Te felicito hermano, me ayudaste mucho; DIOS te bendiga. Omar -Argentina-

  2. Tremendo!!!! Dios te bendiga amado hermanoo…mientras leia podia sentir cono cada palabra provenia del Bendito Espiritu Santo Hablandome …wow…estoy impresionado agradesco a Dios por este tremendo testimonio….aleluyaaaaaaa!!!!!!!

  3. Gracias, infinitas bendiciones por tu testimonio, realmente el señor es grande, misericordioso y su espíritu santo es poderoso, es la respuesta que estaba pidiendo al temor que estoy enfrentando.
    Saludos.

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