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El Reino de Dios
20-11-2011 - Antonio Sellés
Últimamente he oído hablar mucho sobre el reino de Dios; asegurando algunos que el reino de Dios se esta estableciendo o ya está establecido aquí en la tierra, es decir: Aquí y ahora. Otros opinan lo contrario.
Los primeros aseguran que los hijos de Dios, debemos ocupar por derecho, (somos hijos del Rey) lugares estratégicos de poder ya sean estos políticos, económicos o sociales; para que una vez controlados estos con la justicia del reino, el regreso de Jesús sea inminente, debido a que el reino de Dios, además de un cambio interno, es algo externo y evidente. De no ser así estaremos demorando indefinidamente su segunda venida.
Los otros aseguran todo lo contrario, que hasta que no regrese el Señor de Gloria, o sea Jesús, no se producirá ningún cambio, para bien, en el gobierno de la Tierra; porque el reino de Dios en el presente, es el renacer espiritual en justicia, que ocurre en nuestro interior.
Así que, oyendo tanto a unos como a otros, no se sabe muy bien a que atenerse, debido a que ambos grupos apoyan sus razonamientos y exposiciones con textos bíblicos y en revelaciones, que según dicen, al menos los primeros, han recibido de parte de Dios; incluso algunas de ellas con la voz audible del Creador.
Así que no he tenido mas remedio que acudir a La Palabra escrita de Dios, para intentar comprender algo mas sobre el reino de Dios; cuestión esta que hasta ahora no me quitaba el sueño, sobre si era para ahora el reino, o para después; intentando mas bien procurar que cuando el Señor viniese (antes o después) si es que aún no me había llamado a su presencia, me hallara haciendo su voluntad.
Por tanto también vosotros estad preparados; Porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. (Mateo 24:44-46)
Y encontré, al buscar en la Biblia, muchas cosas sobre el reino de Dios; textos que me aclararon significativamente el concepto, reino de Dios, que a continuación detallo, (no todos) de manera muy sencilla y breve.
En primer lugar, que fue Juan el Bautista el primero que comenzó a publicar como todos sabemos, que el tan esperado reino de los cielos se había acercado.
... Arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mateo 3:2)
Y que a continuación, fue el mismo Señor Jesús el que siguió proclamando que se arrepintieran porque el reino de Dios, realmente, se había acercado.
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentios, y creed en el evangelio. (Marcos 1:14-15)
Que el reino de Dios o reino de los cielos, no es de este mundo, y que hay quien asegura que el reino de Dios y el de los cielos, no es lo mismo; aunque esto lo dejo a criterio de los lectores mas eruditos para no extenderme.
Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. (Juan 18:36)
Que no es algo material, ni palpable, sino mas bien espiritual.
Porque el reino de Dios, no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo, en el espíritu Santo. (Romanos 14:17)
Que no consiste en conocimiento intelectual, ni interpretativo; sino en poder.
Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. (1 Corintios 4:20)
Que a los discípulos de Jesús les fue dado el conocer los misterios, o mas bien, los interrogantes del reino, para que tuvieran acceso a él.
Y les dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
(Lucas 8:10)
Que en el reino de Dios, hay sanidad para los enfermos.
Y les envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. (Lucas 9:2)
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser sanados. (Lucas 9:11)
Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. (Lucas 10:9)
Que los demonios salen huyendo, cuando llega el reino de Dios.
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. (Mateo 12:28)
Que al buscar y encontrar el reino de Dios, se suplen todas las necesidades, porque lo espiritual, está por encima de lo natural.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)
Que el reino de Dios está entre nosotros, o en nosotros.
Ni dirán: Helo aquí; o helo allí; porque el reino de Dios está entre nosotros. (Lucas 17:21)
Pero que nadie puede verlo, ni entenderlo, si no nace espiritualmente de nuevo.
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (Juan 3:3)
Y menos entrar y disfrutar en él y de él, sin el nuevo nacimiento.
Respondió Jesús; De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (Juan 3:5)
Además no se es apto para el reino de Dios, si con nostalgia, al seguir a Jesús, se mira hacia lo que se deja atrás.
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Lucas 9:62)
No encontré nada relacionado con el gobierno de este mundo, por parte de los hijos de Dios, salvo algunos textos que en el Apocalipsis se mencionan, y parece ser que se trata del fin de los tiempos:
Y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. (Apocalipsis 5:10)
.... y vivieron y reinaron con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4)
.... y reinarán con él mil años. (Apocalipsis 20:6)
... y reinarán por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 22:5)
Así que prefiero seguir orando por nuestros gobernantes, como nos indican Las Sagradas Escrituras, hasta que Cristo regrese y ponga a cada uno en su lugar. Porque después de todo, como reconozco que no soy un experto en la materia, y como no me gusta entrar en ningún tipo de discusiones, prefiero quedarme con lo que dejó dicho el Señor Jesús:
Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es Dios. (Mateo 22:21)
Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.