...Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su...
Entra en el Gozo de tu Señor
01-04-2007 - Antonio Sellés
...Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.... (Mateo 25:14-23)
Se está dando en muchos lugares de la tierra, un crecimiento de la Iglesia como nunca antes había sucedido, hay asambleas de miles de fieles; se viaja de un lugar a otro del planeta para oír y ver lo que está sucediendo en determinados lugares.
Se busca el estar en contacto con los “triunfadores espirituales” para aprender de ellos, olvidando que no es obra suya, sino del Señor.
Imaginémonos que tenemos, o mejor que somos recipientes con distintas capacidades y que en esos recipientes, debemos transportar una vacuna, (por nombre Cristo) para combatir un virus (llamado pecado) que está haciendo enfermar y morir a mucha gente. Y que hay brotes de esta enfermedad en distintos lugares; en un lugar 1000 contaminados; en otro 100 contaminados y en una remota aldea solamente uno.
Para acabar con ese virus (pecado) se tendrán que enviar para la primera zona infectada un recipiente con capacidad para 1000 dosis de la vacuna (Cristo). Para la 2ª zona infectada otro recipiente con capacidad para 100 dosis y para la última zona, con un recipiente que contenga una sola dosis será suficiente.
También podíamos preguntarnos: ¿Que recipiente, ha sido utilizado mas eficazmente?
Es posible que alguien piense que los recipientes que han transportado mas cantidad de vacuna (Cristo). Pero no es así, sino que todos y cada uno de los recipientes han sido utilizados eficazmente, ya que cada uno ha sido enviado según la necesidad y teniendo en cuenta su capacidad.
La Palabra de Dios nos enseña, que ya sea que estemos al frente de una congregación numerosa, o ante un reducido grupo, el Señor es el mismo. Y que no importa que nos reunamos en una casa o en un estadio inmenso, porque el Señor es el mismo.
Y que si tenemos capacidad para administrar a 10.000, y administramos tan solo a 8.700, no estamos haciendo del todo bien las cosas; en cambio si nuestra capacidad es para administrar o ministrar a 25 y lo hacemos, nuestro objetivo ha sido cumplido eficazmente. ¡ Amén!
En el libro de (Hechos 9:10-18); se nos cuenta la historia de un discípulo llamado Ananías, que el Señor utilizó de una manera muy especial; no sabemos si este varón ocupaba un cargo importante en su congregación, lo único que dice de él la Biblia, es que tenía una buena relación con el Señor.
La capacidad de Ananías, condicionada por su inteligencia y por su voluntad, como cualquier persona, y en el caso de los creyentes, al Señor, fue utilizada tan eficazmente, que el resultado todos lo conocemos: Pablo.
Lo más importante, sea cual sea nuestra capacidad, es poder oír algún día de los labios de nuestro Señor: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho té
Pondré; entra en el gozo de tu Señor.
La Gloria sea siempre para nuestro Señor Jesucristo. Amen.
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