Comamos y bebamos….

 

Hasta en dos  ocasiones podemos  encontrar  en la Biblia,  la tan conocida  frase: “Comamos y bebamos porque mañana moriremos”.

La primera  de ellas se encuentra en el libro del profeta Isaías, cuando este,  al darles a conocer a los israelitas lo que el Señor le había mostrado en visión, en cuanto a lo que les iba a acontecer debido a sus rebeliones, no le creyeron, y  en vez de arrepentirse y clamar a   Dios por misericordia, organizaron  banquetes al  tomar  las palabras del profeta a chanza:

 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio;  y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos. (Isaías, 22:12-13)

La segunda, se halla  en la primera epístola a los corintios, cuando san Pablo, confrontaba  a los que aseguraban que no habría resurrección de los muertos, ya que era un sin sentido, al ser la resurrección uno de los pilares fundamentales de la fe cristiana. Por lo tanto si la resurrección no era real,  ¿Para qué  esforzarse  en agradar a Dios  si todo termina en la tumba?

 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.  (1 Cort. 15:32)

Y la verdad es que muchos de nosotros, los que nos consideramos cristianos, también deberíamos ser confrontados en cuanto nuestra fe. Porque algunos al igual que los israelitas a los que el profeta Isaías confrontó,  no acaban de creerse que (por rebeldía) puede caer sobre ellos el juicio de Dios, porque si DIOS ES AMOR,  es  imposible que ocurra, así de simple; llegando a   burlarse  y  desacreditar  a  los que si lo creen y  sin pretenderlo, también al Señor.

Otros, confundidos como los  corintios,  vivimos  como los que creen que con la muerte todo termina, intentando  “disfrutar de la vida a tope” porque para ellos, para los que no creen en la resurrección,  el mañana en Dios, no existe.  Cuando deberíamos los que si creemos en ella,   afianzados en la fe que es en  Cristo, ser ejemplo  para los  que no tienen esperanza en la resurrección de los muertos, “viviendo a tope“ pero  en Cristo Jesús:

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. (1 Cort. 15:51-58)

 

¿Podrías pensar en ello?

 

 

 

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