La enseñanza.

 

…Y toda la gente venía a él, y les enseñaba. (Marcos, 2:13)

Aconteció que después de haberle perdonado los pecados  al paralítico de Capernaum y de haberle sanado, la gente seguía  a Jesús. (Marcos, 2:1-12)

No menciona el evangelista el motivo; pero muy bien podríamos pensar, que tal vez lo seguían para ver si lograban estar presentes cuando hiciera algún otro milagro. La cuestión es que Jesús no se impresionaba  por el número de seguidores, sino que aprovechaba cada  situación  fueran muchos o fueran pocos   para enseñar.

Porque de lo que se trata, y esto lo sabía muy bien nuestro Señor Jesucristo, es que la gente no se quede sólo con el milagro, sino que el milagro les motive  a buscar qué o quién está detrás de lo acontecido.

Porque a menudo, se pierde la oportunidad  al no haber enseñanza*  de que la gente conozca al Dios de los milagros, quedándose solamente con los milagros de Dios.

Así que, tal vez, sería bueno,  imitando a Jesús,  que no desaprovechemos ninguna de las oportunidades que se nos presenten para enseñar con paciencia, La Palabra de Dios.

 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.  Y abriendo su boca les enseñaba,  (Mateo, 5:1-2)

 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. (Juan, 8:2) 

 

¿Podrías pensar en ello?

 

*ENSEÑANZA: Transmisión de conocimientos (en este caso)  en cuanto a la obra de Dios,   a personas que no los tienen.

 

 

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