Salvador y Señor

Menciona el apóstol Pedro en la segunda de las epístolas (cartas) que lleva su nombre, una serie de recomendaciones para todos aquellos que hayan alcanzado la justicia de Dios a través de la fe en Jesucristo.

Para que a través de la firmeza en quien han creído, alcancen grandes y preciosas promesas, que además les abrirán las puertas del Reino.

Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
[versi]61 1:10-11[/versi]

Porque en verdad Jesucristo nuestro Salvador y Señor, es quien tiene las llaves de entrada al Reino de los cielos. [versi]66 3:7[/versi]

Y que además, es el único (no hay otro) que puede sacar al hombre del mundo, y a la vez, sacar el mundo del hombre.

Porque otros, tal vez, puedan apartar al hombre de la *mundanalidad en que se halle atrapado. Pero solo Jesús, puede sacar (no hay otro) el mundo del hombre. Porque, ¿qué sentido tiene, apartarse (salir) del mundo, y llevárselo en la mente o en el corazón? Ninguno ¿verdad?

Por lo tanto, si no somos del mundo, ¿Por qué (algunos) vivimos cómo si lo fuéramos?

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
[versi]43 17:14-16[/versi]

¡¡PIÉNSALO!!

*El origen etimológico del término mundanalidad y mundano viene del latín. Y es que deriva de “mundanus”, que puede traducirse como “que pertenece al mundo” y que se encuentra conformado por dos partes diferenciadas:
• El sustantivo “mundus”, que es sinónimo de “mundo”.
• El sufijo “-ano”, que se utiliza para indicar “pertenencia”.

 

Un comentario sobre “Salvador y Señor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *