Sed Llenos…

Una vez que el apóstol Pablo, diera a los efesios las pertinentes recomendaciones, para que se comportaran como verdaderos hijos de Dios, les incita, a ser llenos del Espíritu Santo:

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios, 5:18-20)

No se trataba, el ser llenos, de un consejo, ni de una recomendación, sino más bien de un mandato, y no sólo para los creyentes de Éfeso, sino para todos los que se dignasen en llamarse discípulos de Jesucristo. Incluso para los que en la actualidad lo somos.

Y debido a esto, para poder entender un poco mejor el sentido de “lleno”, aunque todos estemos al corriente de su significado, vamos a recurrir al Diccionario de la Lengua Española para buscar la definición que mejor se adecúe a la cuestión que nos interesa. Diccionario que concreta que el vocablo “lleno” significa: Que contiene todo lo que su capacidad permite.

Por lo tanto, en razón de dicha definición y cómo en Las Escrituras encontramos que en varias ocasiones se alude a los seres humanos como “vasos” (Roma. 9:22-24) podríamos afirmar que ser llenos del Espíritu, significa que todo nuestro ser, (como vaso) cuerpo alma y espíritu, debe ser ocupado (llenado) por el Espíritu Santo. Ahora bien, pero que, para ello, deberíamos tener en cuenta lo que dejo dicho el Señor Jesús:

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  (Juan 15:4-5)

Que parece ser (por lo que acabamos de leer) que no somos nosotros los que nos llenamos del Espíritu, sino que al permanecer (si es que permanecemos) en Cristo, esa llenura, de manera natural debe llegar a nosotros, a todos nosotros, al igual que de manera natural, fluye la savia de la vid a los pámpanos, al permanecer en la vid. (Hechos, 2:1-4)

Porque, al no ser (el Espíritu) un viento, un fluido o algo parecido lo que nos llena, sino una Persona, en este caso la tercera Persona de la Trinidad, no está en nosotros el tomar un poco o mucho del Espíritu, sino que de nosotros depende el permitir que el Espíritu tome poco o mucho de nosotros. Dependiendo según nuestra actitud, no sólo el ser llenos, sino el entristecerle o apagarle.  (Efesios, 4:30)  (1 Tesa. 5:19)

Y puesto que, la llenura del Espíritu, no es para una “élite espiritual” como algunos lo pretenden y creen, ni tampoco (solo) para todos aquellos que han participado en talleres, seminarios o conferencias, sobre “cómo ser llenos del Espíritu Santo” impartidos por maestros de prestigio, que en honor a la verdad, de poco sirven, si no se permanece en Cristo.  (Juan, 15:7)

Porque,(como ejemplo) mejor Maestro que tuvo el apóstol Judas, ni lo ha habido ni lo habrá jamás. Y lo más curioso de este asunto, es que nunca se menciona a Judas como apóstol ¿Por qué será? Y Judas Iscariote fue discípulo de Jesucristo, participando al igual que los demás en “conferencias” y prácticas clases de sanidades y milagros, impartidas por el Señor Jesús, incluso se le dio igual que a los demás apóstoles, autoridad sobre los espíritus inmundos. (Mateo, 10:1-4)  Pero todos sabemos cómo acabó, al no permanecer en Cristo. (Juan 13:21-27)

Por lo tanto, no se trata de mucho conocimiento o experiencia, sino de permanecer en Cristo, para poder ser llenos del Espíritu Santo, y de no darle lugar al diablo. (Efesios, 4:27)

Lo cierto es que podemos cerrarle puertas o ponerle barreras al Espíritu. Puertas y barreras que el Espíritu no va a cruzar, porque Él respeta la libertad del que lo hace, del que cierra las puertas. Pero no podemos dejar de olvidar que, el que le cierra la puerta al Espíritu Santo, se la cierra a Dios, porque el Espíritu Santo es Dios; y en el espacio en el que el Señor no reina, (sea el que sea) otro ocupa u ocupará su lugar.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias, (Rom. 6:12)

Así que, como por lo dicho, sobre el porqué no debemos cerrarle las puertas al Espíritu Santo sino todo lo contrario, podríamos concluir sin más esta reflexión, pero no lo vamos hacer. Y no lo vamos hacer, sin intentar antes describir, según entendemos, de manera concisa y ajustada, lo que el ser llenos del Espíritu conlleva, tanto para nosotros, como para la obra de Dios.

Porque la llenura del Espíritu, en primer lugar lo que produce es transformación, al refrescarnos y renovarnos espiritualmente. Afirmándonos aún más, en lo que y en quien hemos creído, para que a la vez, podamos a través de La Palabra de Dios, refrescar y renovar a otros.

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.(Juan, 7:38-39)

Dando, la llenura del Espíritu, poder. Es decir, seguridad y autoridad espiritual, para proclamar el evangelio de Jesucristo en o a cualquier lugar donde vayamos.

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos, 1:8)

Capacitando, guiando y enseñando la llenura del Espíritu, a como exponer de manera eficiente lo que del Señor se ha aprendido y manifestado. Llevándonos a decir lo que Él dijo, hacer lo que Él hizo y vivir como Él vivió.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan,  14:26) 

Y finalmente, porque creemos (ahora si) que con la muestra es más que suficiente, (aunque hay mucho más) para desear ser llenos del Espíritu Santo, concluimos que la llenura del Espíritu, es necesaria incluso para realizar cualquier trabajo en el Señor, y no solo para la exposición o predicación de La Palabra, sino para servir a los necesitados, cocinar, limpiar, cuidar enfermos, o cosas semejantes. Actividades que a nuestros ojos no parecen ser importantes, pero que a los ojos del Señor lo son. Porque el que sirve a los demás, al Señor sirve.

En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. 
(Hechos, 6:1-6)

Así que, deseemos con todas nuestras fuerzas el ser llenos del Espíritu Santo, para poder llegar a ser instrumentos útiles en las manos de nuestro Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.

3 comentarios sobre “Sed Llenos…

  1. QUE BUENO PASTOR!!! MUY CLARO Y PRECISO!! EN MIS ORACIONES DIARIAS LE PIDO AL SEÑOR ME LLENE CON SU ESPÍRITU SANTO, PARA SER MEJOR PERSONA Y CRISTIANO, Y QUE MI TESTIMONIO SEA UNA HERRAMIENTA ÚTIL PARA QUE MAS PERSONAS ABRAN SUS CORAZONES PARA SER TOCADAS POR EL SEÑOR. BENDICIONES!!! RECUERDOS Y SALUDOS A LOS HERMANOS DE LA VILA. LOS EXTRAÑO MUCHO!!

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