Un Carro Nuevo

Releyendo lo sucedido cuando el arca de Dios fue tomada por los filisteos, después de haber derrotado a los israelitas, y su posterior devolución por lo serios problemas que esta causaba en las diferentes ciudades de Filistea donde era llevada. (1ª  Sam. 5: 1-12)

Me llamó la atención que los medios utilizados tanto por los filisteos, como por los israelitas para trasladar el arca de un lugar a otro, eran más que similares. Algo que no me cuadraba, por la irreconciliable enemistad y la diferencia cultural y religiosa que existía, entre ambos pueblos. (Éxodo, 34:12-16)

Ya que, un carro nuevo, tirado por dos vacas, utilizaron los filisteos para devolver el arca a Israel. (1ª Samuel, 6:7-8)    Y un carro nuevo, tirado por dos bueyes fue lo que utilizaron los israelitas en su intento de trasladarla a Jerusalén, ciudad de David. (2ª Samuel, 6:2-3)

El mismo tipo de transporte, que curioso, ¿no? Pero, con diferentes fines. Los filisteos para alejar de ellos la presencia de Dios, y los israelitas para atraerla, porque sobre el arca, reposaba la Shekiná de Dios:

Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.   (Números, 7:89)

Durante el traslado, a Jerusalén, una vez el arca en manos de los israelitas, ocurrió un luctuoso hecho; uno de los levitas que guiaba el carro que transportaba el arca, cayó muerto, herido por el Señor:

Y subió David con todo Israel a Baala de Quiriat-jearim, que está en Judá, para pasar de allí el arca de Jehová Dios, que mora entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. Y llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Ahío guiaban el carro. Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios.  (1ª Cron. 13:6-10)

Y debido a este infortunado suceso, el arca no llegó a su destino hasta pasado un tiempo, en que el traslado se efectuó conforme a lo establecido en La Palabra de Dios. Que no era precisamente en un carro, sino a hombros de hombres escogidos por el Señor:

Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda. Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente. Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado. (1ª Cron. 15:1-3)

Y por lo transcrito, deduje que en la actualidad, al anhelar tanto la presencia de Dios, en ocasiones, utilizamos para atraerla, los mismos medios que los modernos “filisteos” utilizan para alejarla. Carros nuevos, que no voy a enumerar, pero que todos conocemos.

Necesitando, al igual que los israelitas de antaño, que alguien “muera” para darnos cuenta de nuestro error. Y en verdad se producen constantes muertes a nuestro alrededor, pero que cegados por distintos y variados motivos, seguimos sin darnos cuenta de ello; muertes (espirituales) de hombres y mujeres que intentaron “atraer” la presencia de Dios utilizando cualquier medio a su alcance. Incluso diseños “filisteos” para conseguirlo, y que durante un tiempo, al igual que en tiempos de David, aparentemente lo consiguieron, por la cantidad de gente que seguía a los que guiaban el carro nuevo, y por el exultante gozo que al seguirles, decían experimentar.

Pero que, a pesar de los muchos que se han quedado en el camino al querer sostener a la fuerza “el arca” sobre su carro nuevo, siempre hay o habrá alguien, que construirá otro carro nuevo, para atraer (según ellos) de forma más efectiva y real que los que le precedieron, la presencia de Dios, pero que el resultado volverá a ser el mismo, porque el Señor no precisa carro alguno por muy nuevo y moderno que sea, para manifestar su gloria. (Isaías, 65:1)

Y quiero aclarar que “el quedarse en el camino” no significa desaparecer de la órbita religiosa o doctrinal, porque el carro nuevo (visión o deseo) queda, pero el arca, la Shekiná de Dios, no. Y se siguen atizando los bueyes, que tiran del carro, con todo tipo de proyectos, como si aún se transportase la tan preciada carga. Carga que por las irregularidades del camino tomado, no llegó a su destino.

Y para concluir, les ruego que reflexionen en algo que dejó dicho el Señor Jesucristo:

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21)

¿No es esta (según Jesús) la condición más idónea, para atraer la presencia de Dios a nuestras vidas?

Por lo tanto alegrémonos, al igual que se alegró David en su tiempo, al hacer las cosas «a la manera de Dios»:

David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría. Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino.
De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.   
(1ª Crón. 15:25-28)

Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios.

4 comentarios sobre “Un Carro Nuevo

  1. Que Dios te bendiga Antonio, una vez mas un acierto en esta breve exposición, de como se ha de buscar la presencia y de como se a de transportar, para que otros lo hagan a la manera ordenada por Dios, pre escrita en su palabra. como siempre una bendición. Un abrazo para ti y tu familia.

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