La fila de la vida.

 

 

Me llamó la atención lo que alguien colocó en un medio digital, y que a continuación, aunque resumido, transcribo:

Cada minuto alguien deja este mundo atrás.

Todos estamos en “la fila” y a veces sin llegar a saberlo.

Nunca sabremos cuántas personas están delante de nosotros.

No podemos movernos al fondo de la fila.

No podemos salirnos de la fila.

No podemos evitar la fila.

¡Así que mientras esperamos en la fila, haz que los momentos cuenten!

Asegúrate de decirle a tu gente que la amas.

Asegúrate de estar listo.

Vive tu vida y deja vivir.  No pierdas el tiempo en discutir, pelear y en hacer cosas malas, la vida es corta, vívela, se humilde y ama; ámate y sé feliz con lo que tienes.

Lo curioso, al menos para mí, es que, a pesar de que se dan buenos consejos, no se menciona a Dios para nada.  Al parecer, para el autor o autores, Dios, “no tiene ni arte ni parte”, en la vida del hombre. Como si al llegar a ser los primeros de la fila, es decir, al final de nuestros días, todo terminara. Cuando, para los que creen y esperan en Dios, no todo termina, sino, que hay esperanza: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Juan, 3:16)

Ya que, como dicen Las Escrituras:

Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más. Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. (Salmos, 103:13-18)

Por lo tanto, mientras se esté en “la fila” deberíamos seguir la recomendación del profeta Isaías: Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. (Isaías, 55:6) No sea que, sin darnos cuenta se adelante “nuestro turno” y sea demasiado tarde.

Porque, el fin de todo (según Salomón, que era muy sabio) es este: Teme, pues a Dios, y cumple sus mandamientos, porque esto es el todo para el hombre. (Eclesiastés, 12: 13)

 

Así que, ¿Podrías pensar en ello?

 

 

 

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