Un punto de inflexión es un momento crítico en la vida de una persona que conlleva un cambio significativo en su dirección.
E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. (Gén. 28:20-21)
Los puntos de inflexión en la vida de una persona son momentos cruciales de cambio de tendencia, encrucijadas o decisiones que transforman el rumbo de su vida.
A lo largo de mi vida, ha habido dos puntos de inflexión que cambiaron totalmente mi forma de ver las cosas, y por lo tanto mi vida.
El primero de ellos, el matrimonio.
De ser un joven, no irresponsable, pero si con pocas responsabilidades, a tener que asumir el rol de esposo responsable, que principalmente (en mi opinión) es el siguiente:
Los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. (Efesios, 5:28)
Y el segundo punto, conocer a Cristo.
Fue un dejar atrás tantas cosas que, (aunque me costó) el giro que dio mi vida, fue radical. De “asegurar que Dios no existía” (para escándalo de mi esposa creyente) a probar que Dios es real y que contesta las oraciones, incluso las un incrédulo como yo, que lo buscó con mucho dolor y necesidad.
Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. (Jer. 29: 13)
Y he aquí la pregunta: ¿Es Cristo un punto de inflexión para ti?