El altar pagano.

Quiso, el rey David, levantar una casa (templo) en la cual reposara permanentemente el arca del pacto de Jehová, pero el Señor, al tener otros planes, se lo impidió, diciéndole: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre. Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios… (1 Crón. 28:3, 6)

Así que, David dio a Salomón su hijo, todo lo que había preparado para la edificación de la casa de Dios: planos, diseños, materiales, etc.:

Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio.  Asimismo, el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas. (1 Crón. 28: 11-12)

Agregando, además David, que todas esas cosas (planos y diseños) eran obra de Dios, por lo que debía su hijo ceñirse a ellos y esforzarse en terminar la obra:    

Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras del diseño. Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová. (1 Crón. 28:19-20)

Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en el monte Moriah, en el lugar que el Señor le mostró a David su padre, sin olvidar detalle alguno; mandó hacer también el mobiliario y los utensilios que Dios diseñó para el servicio del Templo, destacando entre ellos, un imponente altar de bronce:

Salomón hizo un altar de bronce que medía nueve metros de largo por nueve de ancho y cuatro metros y medio de alto. Hizo también una fuente circular de metal fundido, que medía cuatro metros y medio de diámetro y dos metros con veinticinco centímetros de alto. Su circunferencia, medida a cordel, era de trece metros y medio. Bajo el borde hizo dos hileras de figuras de bueyes, diez por cada medio metro, las cuales estaban fundidas en una sola pieza con la fuente. La fuente descansaba sobre doce bueyes, que tenían sus cuartos traseros hacia adentro. Tres bueyes miraban al norte, tres al oeste, tres al sur y tres al este. El grosor de la fuente era de ocho centímetros, y su borde, en forma de copa, se asemejaba a un capullo de azucena. Tenía una capacidad de sesenta y seis mil litros. (2 Crón. 4:1-5 NVI)

Al finalizar la construcción del Templo, y colocar el mobiliario según el orden de Dios, el altar de bronce (diseñado por Dios) ocupó su lugar en la entrada principal del Templo. Allí lo consagró Salomón y allí celebraron durante siete días la dedicación del altar.

También Salomón consagró la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había ofrecido allí los holocaustos, y la grosura de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomón había hecho, no podían caber los holocaustos, las ofrendas y las grosuras. Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él todo Israel, una gran congregación, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto. Al octavo día hicieron solemne asamblea, porque habían hecho la dedicación (consagración) del altar en siete días, y habían celebrado la fiesta solemne por siete días.  (2 Crón. 7:7-9)

Unos 250 años después del reinado de Salomón, dividido ya el reino, comienza su reinado en Judá, Acaz hijo de Jotam. Reinando 16 años de manera contraria a todo lo establecido por el Señor. (2 Reyes, 16:1-4)

Al visitar el rey Acaz al rey de Asiria en Damasco, deslumbrado Acaz por el altar pagano que vio en Damasco, copiando el diseño mandó construir uno idéntico para colocarlo en el Templo de Dios, en Jerusalén, para apartar el diseñado por Dios.

Después fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco; y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura. Y el sacerdote Urías edificó el altar; conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Acaz venía de Damasco. (2 Reyes, 16:10-11)

Al regresar de Damasco y ver Acaz el altar que mandó construir, inmediatamente ofreció sacrificios no para el Dios de Israel, sino para los dioses de Damasco.

Y luego que el rey vino de Damasco, y vio el altar, se acercó el rey a él, y ofreció sacrificios en él; y encendió su holocausto y su ofrenda, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. (2 Reyes, 16: 12-13)

El altar de Dios fue retirado de su lugar para hacer sitio al nuevo altar. Acaz apartó el altar de Dios a un oscuro rincón del lado norte del atrio y puso el suyo (el pagano) delante del santuario,  ocupando el  lugar del diseñado  por Dios.

E hizo acercar el altar de bronce que estaba delante de Jehová, en la parte delantera de la casa, entre el altar y el templo de Jehová, y lo puso al lado del altar hacia el norte.

Y mandó el rey Acaz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libaciones; y esparcirás sobre él toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce será mío para consultar en él.  E hizo el sacerdote Urías conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mandó.  (2 Reyes, 16:14-16)

Y no solo eso, sino que desmanteló todo lo diseñado por Dios en el entorno del altar, (2 Reyes, 16:17-18) llevando al pueblo a la idolatría; porque al alterar el diseño de Dios,  el propósito del Templo, como morada de Dios, cambió (1Reyes, 8:10-13)  teniendo que atenerse a las  consecuencias.

Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar: Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.

Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, Yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos…. (2 Crón. 7:15-16; 19-22)

No sé, si deberíamos tener en cuanta lo aquí expuesto, en cuanto al diseño de Dios para su iglesia, y no me refiero a edificio, ni lugar de culto, ya que, a menudo, solemos deslumbrarnos, al igual que Acaz, ante imponentes y hermosos “altares de adoración y alabanza” llenos de luz y color que, sin parecer paganos,  (aunque lo sean)   nos lo apropiamos (lo imitamos)  a pesar que puedan desplazar  todo  lo diseñado por Dios, para su gloria. 

Aunque, escrito está:

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.  (Mateo: 16: 18)

Que la Gloria sea siempre para nuestro Dios. 

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