Lo que Dios juntó.

 

Le preguntaron unos fariseos a Jesús si era lícito al marido repudiar a su mujer, a lo que Jesús les contestó que según la ley de Moisés sí, pero que en el principio, antes de la ley,  no era así. Respuesta que incluso a sus discípulos no les agradó, teniendo que ser el Señor más tajante en cuanto este tema, responsabilizando por igual a hombres y mujeres a los ojos de Dios,  en caso de llegar al repudio o divorcio:

Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.

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Espíritu de cobardía.

La cobardía es la acción propia de un cobarde  y el término  cobarde proviene del francés couard (También predecesora del término inglés coward). El origen se remonta al francés medieval coart, y esta vendría de coue (cola)  del latín cauda, que significa cola, que haría alusión a la cola del perro  y del lobo, que la esconden entre las piernas para mostrar sumisión o miedo, o sea, cuando sienten cobardía. 

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María, madre de Jesús.

 

 

 

Era María una joven judía prometida en matrimonio con un varón de la tribu de Judá llamado José, cuando sin esperarlo le aconteció lo que a continuación transcribimos:

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,  a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y

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Legumbres y agua.

 

 

 

Era Daniel uno de los jóvenes que Nabucodonosor rey de Babilonia, una vez tomada Jerusalén  llevó cautivos a su reino, para ser educados en las costumbres caldeas y sirvieran delante de él.

Para ello, según relatan las Escrituras,  debían se nobles y  tener un físico agradable, además de  poseer sabiduría, ciencia y buen entendimiento  para poder  aprender con facilidad  las letras y la lengua  caldea.

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Recompensa de Profeta.

 

 

Se detallan en el evangelio de san Mateo, una serie de recompensas para todos aquellos  que de una manera u otra, reciban o hagan algún bien  a los  seguidores del Señor Jesucristo.

El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.  

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