Y el Espíritu de Dios, aleteaba…

 

 

Debido a mi interés y anhelo por conocer más del Espíritu Santo, llegué sin proponérmelo,  al pastorado. Pero lo que no sabía es que antes de que eso ocurriera, ese Espíritu Santo que me fascinaba, debía poner en orden mi vida, si es que se lo permitía.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  

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Corazones endurecidos.

 

 

De las muchas afirmaciones que salieron de la boca del Señor Jesús,  la que sigue es la que más me  ha ayudado a entender y dar a conocer su talante redentor: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo, 11:28)

Pero resulta que pasado un tiempo, parece ser que para algunos no se obtiene el  efecto deseado: hallar descanso para el  alma.

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Lo tercero, MAESTROS. (1 Cort. 12:28)

Reflexionando en los tradicionales cinco ministerios (en este tiempo de confinamiento hemos tenido mucho tiempo para reflexionar)   me he dado cuenta que prácticamente habían desaparecido de los medios, los apóstoles, profetas y evangelistas; cuando unos meses atrás eran continuos sus mensajes a través de Tv, YouTube, Facebook y otros.

Lo que si he visto salir a luz y ocupar los primeros lugares en algunos medios como ZOOM, Skype y similares, han sido a los pastores y  a los maestros.

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